Condenaron a los dueños de los perros que atacaron y mataron a un niño de 12 años

RECREO.— SANTA FE.- La Justicia provincial condenó este lunes a la tarde a un matrimonio residente en la localidad de Recreo, 17 kilómetros al norte de esta capital, por la muerte de Diego Román, un chico de 12 años que falleció luego de ser atacado por una decena de perros propiedad de la pareja, en 2019.Iván Mercado Reyes fue sentenciado a cuatro años de prisión y su esposa, Norma Vega, a tres años, ambos por homicidio culposo; no obstante, como las penas no están firmes y son susceptibles de apelación, son por ahora de cumplimiento condicional.Los fiscales Ana Laura Gioria y Andrés Marchi, del Ministerio Público de la Acusación (MPA), anticiparon que aguardarán los fundamentos de la resolución para analizar si apelan o no la resolución judicial. Ellos habían solicitado una pena mayor y de cumplimiento efectivo.La definición de la causa, que durante casi siete años generó una profunda conmoción en Recreo y en toda la provincia, tuvo como eje la hipótesis sostenida por la fiscalía, que atribuyó la muerte del menor al ataque de una jauría de aproximadamente diez perros que se encontraban bajo el cuidado de los ahora condenados, en un predio a las afueras de la ciudad.Al respecto, los fiscales Gioria y Marchi, junto a las querellantes Lucrecia Fernández y Vanina Frutero, habían solicitado penas de hasta 10 años de prisión al considerar que los acusados debían responder por homicidio con dolo eventual.
De manera subsidiaria, también habían planteado la figura de homicidio culposo.Según la acusación, los propietarios de los animales conocían la “potencialidad agresiva” de la jauría −compuesta por un rottweiler, tres bóxer y seis mestizos− y no adoptaron las medidas de seguridad necesarias para evitar que los perros deambularan fuera del predio.Reunidas las pruebas, la investigación judicial concluyó que Diego sufrió heridas compatibles con el ataque de animales y que la causa de muerte fue una hemorragia provocada por las graves lesiones sufridas.Distintas hipótesis y posturas con respecto a lo ocurrido y a la responsabilidad penal atribuible convivieron y rivalizaron desde el inicio de la investigación.Aún hoy un importante sector de la comunidad de Recreo continúa expresando dudas sobre la postura mayoritaria que atribuye la muerte exclusivamente a una jauría de perros, ya que en estos años, familiares, vecinos y algunos representantes legales sostuvieron públicamente otras líneas de investigación, planteando la posible intervención de terceros.No obstante, estas hipótesis no fueron respaldadas por la acusación fiscal ni por las conclusiones periciales incorporadas al expediente.En tanto, se estima que el caso continuará en instancias superiores debido a los recursos que podrían presentar tanto la defensa como las partes acusadoras una vez conocidos los fundamentos del fallo.Durante el juicio declararon más de 90 testigos, entre ellos médicos forenses, veterinarios y especialistas en comportamiento animal.El casoLa muerte de Diego Román conmocionó a toda la región. El menor había desaparecido el 3 de julio de 2019 en el Barrio Comunal “3 de Recreo” y fue encontrado sin vida al día siguiente en una zona rural cercana.En un principio, la investigación apuntó a que la muerte del menor había sido cometida por personas (se llegó a sospechar, incluso, de eventuales ritos satánicos).Durante los alegatos, la fiscal Gioria remarcó que había quedado acreditado que Diego había muerto como consecuencia del ataque de una decena de canes que estaban bajo la custodia de los acusados. “Los animales actuaron en grupo y provocaron lesiones mortales mediante mordeduras que ocasionaron una hemorragia fatal”, remarcó.Asimismo, la fiscalía aseveró que Reyes y Vega conocían el carácter agresivo y el potencial lesivo de los perros, ya que existían antecedentes de ataques previos a personas y animales, e incluso un episodio posterior a la muerte del niño.Añadió que el matrimonio “incumplió la ordenanza municipal vigente en Recreo al no contar con un cerramiento adecuado para evitar que los animales salieran del predio y no implementar otras medidas de seguridad”.Entre las pruebas destacadas por los acusadores figuran las autopsias realizadas por médicos forenses locales y del Cuerpo Médico Forense de la Nación, que concluyeron que las heridas mortales eran compatibles con el ataque de animales y descartaron la utilización de armas o la intervención directa de terceros.Según la fiscalía, la jauría estaba compuesta por perros de diversas razas y características que se encontraban bajo el cuidado y vigilancia de los acusados.
Dichos animales fueron un Rottweiler llamado “Tronco”; tres bóxer llamados “Jackson”, “Dorotea” y “Malevo”, y seis mestizos: “Beethoven” (cruza de pastor alemán), “Tacuara”, “Mia”, “Chocolate” (cruza de cocker), “Uma” y “Negrito”.En cuanto a la causa de muerte, los estudios forenses revelaron que el niño sufrió fuertes lesiones punzantes, desgarradoras y excoriativas que generaron una hemorragia externa, causa directa de su fallecimiento en el descampado.También se mencionaron estudios que detectaron correspondencia entre pelos hallados en las prendas de Diego y algunos de los perros propiedad de los acusados.
Information from La Nación. Edited by: Noticias Today.
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