“Es gracioso, pero le dije a Nico: ¡gracias por meterme en la historia!”, bromea Pablo Paz todavía a orillas del lago de Como, en Italia, porque recién en algunos días viajará a los Estados Unidos para seguir a su hijo en la Copa del Mundo y ver de cerca cómo se cierra un círculo bordado de emociones. “Me enteré en estos días que, junto con el Cholo Simeone y Giuliano, vamos a ser las primeras parejas de padres e hijos argentinos que habremos jugado un Mundial –agrega el exdefensor de Banfield-. No lo hubiese sospechado con la cantidad de futbolistas que han pasado por la selección.

Me pone muy contento verlo tan feliz a Nico. Lo escuchan hablar con ese acento español tan canario, pero él está donde quería estar.

Está en su sitio”, subraya a puro orgullo y anticipa ese sentido de pertenencia que Nicolás construyó sin importar la distancia.Una sensación desconocida atravesará a la selección argentina en la Copa del Mundo. ¿Un campeón mundial con tres estrellas todavía puede vivir un baño bautismal, queda espacio para las novedades en su cofre de pasiones?

Sí. Será la hora de padre e hijo en la historia casi centenaria, el capítulo del legado… un rubro pendiente que completarán los Simeone y los Paz para acceder a un exclusivo club que integran Lilian y Marcus Thuram, Cesare y Paolo Maldini, Pablo y Diego Forlán, Miguel Ángel y Xabi Alonso, Peter y Kasper Schmeichel, entre otros.

La lista no es larga, claro, apenas son 27 parejas, pero ninguna albiceleste. Hasta ahora.

Es un lugar común, pero en este caso se ajusta: Paz y Simeone llevan el fútbol en la sangre. Desde el origen están marcados por las carreras de sus padres.

Nicolás nació en Santa Cruz de Tenerife, en 2004, y Giuliano en Roma, en 2002, algunos meses después de que el ‘Cholo’ disputara el último de sus tres mundiales. “Como papá no sueño solo con ver a mi hijo en un Mundial; sueño con verlo defender a Argentina con los valores que intentamos enseñarle toda la vida: trabajo, humildad, respeto y amor por el equipo y por lo que somos como país. Ese es el verdadero legado para los que vienen”, resume Simeone a pedido de LA NACION.

¿Nunca la Argentina estuvo cerca de cerrar esta deuda? No, más allá de que hubo otras seis familias, asimismo de los Simeone –por tres, Diego, Giovanni y Giuliano- y los Paz, que jugaron en la selección: los Vicente De la Mata, padre e hijo; Eduardo y Santiago Solari; Rubén y Luciano Galletti; Hugo y Diego Perotti, Juan Ramón y Juan Sebastián Verón y los Mac Allister, Carlos Javier, Alexis y Kevin.

El ‘Colorado’ jugó los repechajes contra Australia, en 1993, y un amistoso con Alemania a finales de ese año, pero finalmente Alfio Basile no le eligió para participar del Mundial de los Estados Unidos ‘94. Nicolás, que atravesó cierta incertidumbre por una lesión en la rodilla izquierda, se convertirá en el primer argentino en jugar un Mundial sin haber pasado por un club del país y ni siquiera haberse formado en las inferiores criollas.

Pero eso no impactó en su identidad. “Nico no tuvo que elegir entre Argentina y España por dos razones: siempre quiso jugar por Argentina, porque aunque nació en Tenerife, futbolísticamente es el típico jugador argentino, con esa picardía, ese potrero tan nuestros –avanza Pablo con LA NACION-. Y asimismo, porque España nunca lo buscó.

Cuando tenía 16 años, antes de la pandemia, recuerdo, nos llamó Bernardo Romeo, invitándolo a jugar para la selección. Yo no tuve que meterle fichas, ni nada, porque Nico enseguida expresó que sí.

¡No tenía pasaporte argentino, nunca lo habíamos hecho! Lo hicimos ante el llamado de la selección”, revela.En mayo de 2022, Nico jugó el torneo Maurice Revello –el antiguo Esperanzas de Toulon- con la Sub 20 dirigida por Javier Mascherano.

En agosto participó del torneo de L’Alcudia y salió campeón. En enero/febrero del 2023 se sumó al Sudamericano, en Colombia, donde la selección no pasó la primera rueda en una gran decepción, pero la FIFA le adjudicó la sede del Mundial y eso habilitó en los escritorios al equipo de Mascherano, que pidió citarlo a Paz pero Real Madrid no lo cedió.

El estreno en la mayor de Scaloni llegaría en octubre de 2024, contra Bolivia en el Monumental… Entró por Lautaro Martínez y en pocos minutos le dio la asistencia a Lionel Messi para el 6 a 0 final. “Desde el primer llamado en juveniles Nico estuvo feliz porque siempre se sintió argentino. Y siempre estuvo enloquecido con Messi, siempre lo admiró con locura.

Siempre fue su ídolo, incluso siendo jugador de Real Madrid. Después del primer llamado con los juveniles estaba como loco porque lo hicieron sentir muy bien, lo integraron enseguida, lo hicieron cantar, lo trataron como a alguien que llevaba años ahí.

Él es introvertido, como yo, y no obstante se sintió pleno desde el primer día. Volvió feliz y recuerdo que me expresó que Argentina representaba todo lo que él siente por dentro”, detalla Pablo, que empezó su carrera en Newell´s, en 1992, dejó una marca en Tenerife y se retiró en Valladolid en 2004.

El Cholo y Pablo se encontraron en la selección en la época de Daniel Passarella como DT: la ruta de las eliminatorias, los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 y el Mundial de Francia 1998. Nicolás y Giuliano coincidieron en la titularidad, por ahora, solo en una oportunidad: el 5 de junio de 2025, contra Chile en Santiago, con victoria de los campeones del mundo a través de Julián Álvarez.

Nicolás jugará su primer Mundial con un gol (a Mauritania, de tiro libre) y ocho partidos en su hoja de servicio albiceleste, y Giuliano con 12 juegos y dos gritos, nada menos que el primero a Brasil y el segundo el sábado, ante Honduras. El Cholo comparte con una sonrisa escenas de la vida familia: “En el camino que está recorriendo Giuliano ya dejó atrás y echó por tierra aquellos fantasmas y habladurías.

No creo que Scaloni le regale nada, ¿no? Su debut con el ingreso en la cancha de Boca, el partido con Uruguay que fue de menos a más, el momento que no se va a olvidar en toda su vida contra Brasil… Me carga: ‘Vos jugaste toda la vida contra Brasil y no le hiciste un gol, y yo jugué 15 minutos y ya le metí un gol’, me dice, jajaja.

Su crecimiento, su maduración… Su saber estar es muy meritorio, no es fácil saber estar”, describe. Giuliano se presentó en noviembre de 2024 contra Perú, cuando también sustituyó a Lautaro Martínez.

View this post on Instagram Pablo Paz, que tiene 53 años, disputó 23 partidos y marcó un gol en la selección, a Venezuela (2-0), en las eliminatorias para Francia ’98. “El deseo de todo padre es que tus hijos te superen”, cuenta Pablo, y enseguida matiza con una broma: “Hasta acá, Nico y yo tenemos un gol en la selección, pero el mío fue por las eliminatorias, en un partido oficial, y el de Nico fue en un amistoso… por ahora le estoy ganando”, y suelta la carcajada. Sabe que esa estadística como chicana familiar no la podrá sostener mucho tiempo.

Pablo había debutado el 7 de julio de 1996 contra Perú (0-0), en Lima, por la misma ruta sudamericana, reemplazando a Claudio Caniggia a los 73 minutos. Ese día, el Cholo Simeone, capitán del equipo, jugaba su partido número 53 en la Albiceleste.

Diego, hoy con 56 años, desplegó una inmensa trayectoria para la Argentina, con 106 encuentros y 11 goles. Entró con 17 años a la selección, un símbolo.

En Francia ’98, Simeone llevó el brazalete y el 8 en la espalda. Paz, una pieza complementaria, lució el 13 en la camiseta.

Durante la Copa del Mundo solo compartieron la cancha en el tercer partido del grupo, frente a Croacia (1-0), cuando el Káiser Passarella, con la Argentina ya clasificada para los octavos de final, eligió una formación alternativa. Paz integró una línea de tres defensores como zaguero por la izquierda, junto con Nelson Vivas y Roberto Ayala.

La coincidencia en el campo tuvo lugar cuando el Cholo sustituyó a Javier Zanetti, a los 23 minutos del segundo tiempo. Paz no sumaría más minutos ni volvería a la selección.“Jugar un Mundial fue un sueño.

A Nico le digo siempre que disfrute cada momento como si fuese el único, el último, porque nunca se sabe. A principios de 1999, cuando sonaba que iba a estar en el ciclo de Bielsa, me rompí la rodilla y prácticamente se acabó todo para mí.

Dos años después tuve que volver a operarme y me retiré muy joven. Por eso a Nico le digo que disfrute como si no hubiese mañana”, describe Pablo.La lista histórica de 27 parejas mundialistas de padres e hijos no solo se ampliará con los Simeone/Paz, habrá más casos en el Mundial.

Como los Zidane, el célebre Zizou y Luca en el arco de Argelia. Sin irse de Francia, se mantendrán los Thuram, como en 2022.

Y se suman dos apellidos famosos: los Kluivert, ya que Patrick jugó en Francia 1998 con Holanda, y Justin, delantero de Bournemouth, integra la lista de Países Bajos. ¡Y Haaland!

Erling coincidirá en el mismo suelo que su padre, Alf-Inge, que defendió a Noruega en 1994. ¿Otra coincidencia?

Sí: Roberto “Gatito” Fernández (Cerro Porteño) atajará en Paraguay, a 40 años de que Roberto “Gato” Fernández defendiera el arco guaraní en México 86. ¿Más socios familiares?

¿Más parejas que compartieron la increíble emoción de jugar un Mundial? Los franceses Jean y Youri Djorkaeff, los norteamericanos Claudio y Giovanni Reyna, los uruguayos Julio Montero Castillo y Paolo Montero, los españoles Miguel Reina y Pepe Reina, los neerlandeses Danny Blind y Daley Blind, los brasileños Domingos da Guia y Ademir da Guia y… Mazinho y Thiago Alcantara, aunque el primero jugó para Brasil en 1990 y 1994 -campeón- y su hijo lo hizo por España en 2018.

¿Curiosidades? Los primeros en ‘repetir’ fueron Luis y Mario Pérez, quienes representaron a México en Uruguay 1930 y en Brasil 1950, respectivamente.

José Vantolrà, cuyo padre Martí jugó para España en 1930, vistió la camiseta de México en 1970. Y los Thuram hasta acá han sido los más destacados, con Lilian campeón en 1998 y Marcus, derrotado por el equipo de Scaloni en 2022.Ellos son Paz y Simeone.

Para Nico y Giuliano la vida pasó de cero a cien en un puñado de años. “No es sencillo ser tan joven y que te surja todo lo que a él le está pasando, y lo está sabiendo gestionar… Apareció en los pasados Juegos Olímpicos cuando faltaban apenas cuatro días para definir el grupo y se ganó la titularidad. Tiene herramientas desde su velocidad, agresividad, intensidad y sapiencia para interpretar el lugar donde está…”, enumera el ‘Cholo’, que también en junio y en los Estados Unidos debutó en un Mundial. “De España jamás preguntaron por Nico.

Ni siquiera cuando apareció en la selección mayor de Argentina y reglamentariamente había hasta tres partidos para poder cambiar de federación… pero nunca hubo un llamado. Y yo, por las dudas… esos días apagaba el teléfono, jaja.

Igual, Nico no hubiese dudado”, sentencia Pablo. Dos familias y una pasión que se firma con sangre.