CORRIENTES.— En Argentina, la frase “algo hay que hacer” suele sonar a sensatez, urgencia y compromiso. No obstante, muchas veces esconde una forma de pensamiento mágico que consiste en creer que la realidad se corrige girando una perilla o redactando una norma que todo lo resuelve.

Lo que se presenta como solución inmediata suele terminar destruyendo avances, recreando fracasos conocidos y postergando, una vez más, la madurez de asumir que no todo problema se aborda con intervenciones de corto plazo.