Si había un panorama que no transaba la joven Candida Doyle (Belfast, 1963) era una noche de tocata en algún club. Y no solo en Sheffield, el antiguo polo industrial de Reino Unido especializado en cuchillería donde creció.

También se aventuraba a tomar el tren. “Creo que vi a The Smiths, pero sí recuerdo que fui Manchester a ver a Joy Division y a The Buzzcocks. A New Order no los vi, de ellos solo me gustaba Blue Monday”, dice a Culto.

Pero había un grupo que le gustaba sobremanera desde la primera vez que los vio. “Pulp, eran mi grupo favorito de Sheffield. Me pareció que Jarvis [Cocker] estaba increíble.

Es decir, es un líder de grupo increíble, y las canciones eran realmente buenas”.La historia es conocida. De ser una admiradora más de Pulp, Candida pasó a ser la tecladista con apenas 20 años.

Todo sucedió por una casualidad, su hermano Magnus era por entonces el baterista del grupo. “Mi hermano se unió, luego el teclista se fue y necesitaban uno nuevo. Entonces mi hermano expresó: «Bueno, mi hermana toca el teclado».

Yo conocía un poco a Russell [Senior, exguitarra y violin del grupo] y a Jarvis casi nada. Fui a un ensayo con ellos y me quedé”.Candida se había sentado por primera vez frente al teclado a los ocho años.

Nada raro en un hogar melómano donde la música era tan vital como el te y se escuchaba desde los Beatles a Beethoven. De hecho, aún conserva el gusto por la música clásica, con Tchaikovsky, Mozart y Schubert entre sus favoritos.

Por eso es que el piano se le cruzó desde la niñez. “A mis padres, como a todos, les gustaba que mis hermanos y yo aprendiéramos a tocar el teclado, pero yo seguí con ello y mis hermanos no”.Debido a que padece artritis desde la adolescencia, Candida adaptó su estilo. Desde sus equipos como el Farfisa y el Roland Juno-6, se enfoca en generar texturas, disparar samplers de riffs y acordes, por ejemplo, la famosa introducción de Common People.

Los samplers salen desde las sesiones de trabajo del grupo. “Primero grabamos y luego vamos añadiendo cosas a los elementos básicos de la canción. Y luego, si alguno de ellos queda realmente bien, simplemente lo sampleamos y yo me mantengo al margen de esa parte.

Jarvis suele saber lo que le gusta, yo los meto en el teclado y los toco”.Aunque dice que en realidad es debido a su timidez, la presencia tranquila de Candida en el escenario se volvió parte de la imagen de Pulp. Un grupo que se volvió una institución del britpop al explotar en la medianía de los noventa.

Aunque ya habían publicado material en su década inicial, su salto a la masividad inició a trazarse en el buen His ’n’ Hers (1994) y en el extraordinario Different Class (1995), justo coincidiendo con la irrupción de nombres notables como Oasis, Blur, Elástica, Supergrass, entre otros. A pesar de esa trayectoria, Pulp tiene una historia corta con Chile.

Debutaron en aquella memorable noche de noviembre de 2012, como uno de los nombres estelares de Primavera Fauna, ocasión en que también ofrecieron una presentación en el espacio de La Cúpula. Tardaron once años en regresar, cuando fueron uno de los headliners de Fauna Primavera.

Una curiosidad de esos viajes, es que a Candida le llamo la atención la Virgen del San Cristóbal. “Fui allí. Hay una estatua enorme, de color blanco, a la que hay que subir muy alto.

No recuerdo si es religiosa o no, había que subir un buen trecho. Me encantó Chile, los Andes y todo lo demás.

De toda Sudamérica, creo que es mi lugar favorito”.El reencuentro ocurrirá este lunes 8 en el Movistar Arena, en su show propio más grande en el país a la fecha. A diferencia de sus anteriores visitas, esta vez los de Sheffield llegan en un momento muy peculiar.

En 2025 reactivaron su actividad discográfica con More, su primer álbum en 24 años, que logró buena recepción de público y crítica. Incluso fue mencionado en varios recuentos de fin de año.

Por ello se inscribe entre los buenos discos de retorno que han firmado otros grupos británicos, como Blur y Slowdive. Y quizás como una huella de sus años de fan, Candida reconoce que sigue con atención lo que se publica sobre el trabajo de la banda. “Me importa.

Bueno, me interesa más si me mencionan. Si solo hablan de Jarvis, la verdad es que lo ojeo un poco.

Pero mientras sean buenos comentarios, estoy contenta. Para ser honesta me ha sorprendido lo buenos que han sido con el disco”.Asimismo, en marzo pasado lanzaron un EP con tres temas, Marrying For Love, Cold Call On The Hotline (compuesta por Doyle) y la canción que le da título, una sorprendente versión para The Man Comes Around, original de Johnny Cash.

Una lectura propia que todavía parece sorprenderle. “Cuando Jarvis nos la puso por primera vez, pensé: «Dios mío, ¿qué es esto? Es muy raro».

Tuvimos unos pocos días para ensayarla y luego obtener algunos samples que toco en mi teclado. Pero en realidad yo no estaba allí, estaba en el barco.

Tengo una casa en las Islas Shetland, y estaba de vacaciones, creo que lo grabaron en Abbey Road y me parece que Damon Albarn de Blur estaba allí. Pero creo que hemos hecho una versión muy buena.

Me gusta mucho”.Con todo, la experiencia de grabar More puso a Pulp en el estudio en un momento en que son adultos que frisan los sesenta años. Fue la primera vez que sentaron a crear a las puertas de la ancianidad luego de años de repasar en vivo su material más clásico.

Junto al productor James Ford trabajaron en el estudio Orbb de Londres, un lugar con mucho ambiente por sus colores vivos, con una rutina casi de oficina. “La sala en que trabajamos era muy bonita. Muchos estudios carecen de carácter, son todo negro y acero, sin personalidad alguna.

Así que nada más entrar en el estudio había una buena sensación incluso antes de tocar nada -recuerda Candida-. Simplemente nos reuníamos todos sobre las 11.

Tomábamos una taza de té, luego entrábamos en el estudio y hacíamos algo así como una canción al día. Después hacíamos una pausa para comer y terminábamos sobre las 6 de la tarde.

Lo hicimos en tres semanas y fue más rápido que lo normal, que lleva como un año y medio o así. Así que hacerlo rápido fue maravilloso.

Es decir, antes era mucho más difícil. Diría que ahora es más relajado y más agradable que nunca ¿mis favoritas del disco?

Tengo dos, My Sex y Farmers Market, me parecen geniales”.Asimismo de los músicos históricos de Pulp (Jarvis Cocker, el baterista Nick Banks, el guitarrista Mark Webber y la misma Candida Doyle), el equipo se amplió en el estudio con los aportes de los músicos de gira que acompañan a la banda en el escenario, Andrew McKinney (bajo), Emma Smith (violín), Adam Betts (varios instrumentos), Jason Buckle (percusión) y Richard Jones (viola). Un colectivo que ha ganado rodaje en directo.

Por ello, Doyle asegura que la experiencia de tocar en vivo en estos tiempos es diferente. “Me siento más a gusto sobre el escenario, diría yo, pero no esperaba seguir tocando el teclado en absoluto, pero en absoluto, a estas alturas de mi vida. Es una experiencia totalmente diferente porque ahora somos nueve, y los nuevos son músicos realmente buenos.

Diría que es una experiencia totalmente diferente. Es más armoniosa”.Una experiencia más armoniosa, pero aún así, Candida asegura que antes de vivir la experiencia de la locura de un concierto, prefiere sentarse a mirar televisión y bajar los decibeles. “Me gusta bastante la música que no suena muy alta, aunque de vez en cuando me apetece poner algo a todo volumen ¿qué estaba escuchando el otro día?

Hay una vieja canción punk de un grupo llamado Dead Kennedys, tenían una canción titulada Holiday in Cambodia ¿la conoces? Bueno, por alguna razón, el otro día me vino esa a la cabeza y pensé: «Voy a ponerla».

Y Dios mío, fue tan impactante, la letra es increíble. En general prefiero escuchar música bastante tranquila, pero de vez en cuando me apetece una canción que te deje sin aliento”.