EZEIZA.— El empresario Lázaro Báez, quien cumple una condena unificada a quince años de prisión por las causas conocidas como la “Ruta del Dinero K” y “Vialidad”, regresó esta mañana a su celda del Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza, luego de que ayer fuera internado de urgencia por un cuadro de pulmonía. El agravamiento del estado de salud de Báez encendió alarmas entre su familia y su equipo de defensa.

En ese contexto, fuentes cercanas al extitular de Austral Construcciones confirmaron a LA NACION que el juez Néstor Costabel, quien presidió el tribunal que lo condenó por lavado de dinero, lo visitó en el penal de Ezeiza para interiorizarse sobre su situación.Cerca de Báez afirman que, en caso de que no reciba tratamiento médico inmediato, presentarán un habeas corpus, ya que el deterioro del empresario, -quien cumple una condena unificada a 15 años de prisión-, no es nuevo. El año pasado, mientras estaba detenido en Río Gallegos, su defensa había pedido urgente atención médica y denunció las condiciones de su detención.

En los últimos días, Báez, que es diabético, se habría complicado con un cuadro de hipertensión arterial y bronquitis. Volvió a sufrir hemorragias digestivas que podrían derivar de una patología intestinal.La abogada Yanina Nicoletti, defensora de Báez, explicó a LA NACION que desde hace dos meses el empresario no tiene tiras reactivas para medir la insulina y no recibe control cardiológico.

Nicoletti, asimismo, afirma que el empresario está continuamente con gripe y EPOC por la humedad de la celda. También alertó que reapareció un cuadro de sangrado intestinal, por el cual están reclamando controles desde febrero.

El parte médico emitido por el Hospital Penitenciario Central I describió a Báez como un paciente con múltiples patologías crónicas bajo tratamiento estable. Según el informe, el empresario, de 70 años, presenta antecedentes de hipertensión arterial, dislipemia, diabetes tipo 2, asma bronquial alérgica, obesidad y una arritmia no filiada.

Al momento del examen, los médicos lo encontraron estable. Informaron que Báez estaba lúcido, orientado en persona, tiempo y espacio.

También dijeron que era capaz de deambular por sus propios medios y con todos sus miembros movilizados. Se le llevó a cabo radiografía de tórax y le indicaron un tratamiento con antihistamínicos y corticoides a bajas dosis, por tres días.El informe también menciona un episodio aislado de proctorragia leve -sangrado rectal- registrado aproximadamente una semana antes de la internación, aunque al momento de la evaluación el propio Báez negó sangrado activo o síntomas digestivos.

En el mismo parte, le indicaron un turno para el 19 de junio para Gastroenterología bajo la modalidad de telemedicina. El entorno más cercano del empresario considera que la situación es grave y reclama atención y seguimiento médico inmediato.

Una de sus hijas viajaba a Buenos Aires, en tanto que le solicitaron a su defensa que avance en un pedido de habeas corpus para que zanje la demora en la atención médica requerida. La visita del juezHoy, junto con el alta hospitalaria, Báez recibió en el penal la visita del juez Costabel, quien se presentó para interiorizarse personalmente del cuadro clínico del detenido.

Según pudo reconstruir este medio a partir de fuentes cercanas a Báez, el empresario le habría pedido al juez que le garanticen la atención médica y seguridad, y habría ido más lejos aún: le habría manifestado que lo quieren dejar morir en la cárcel. Según trascendió, el juez le habría asegurado que iba a tomar medidas.Según refirieron desde el entorno del empresario, es la primera vez que Costabel lo visita en diez años que lleva detenido.

El magistrado no solo es el juez de ejecución de la condena, sino también quien presidió el Tribunal Oral Federal 4 que lo condenó en el marco del proceso conocido como la Ruta del Dinero K. El año pasado, mientras estaba internado en la Unidad Penitenciaria 15 de Río Gallegos -hacia donde había sido trasladado desde El Calafate- fue internado de urgencia en el Hospital de la misma ciudad por una descompensación.

Cuando fue trasladado a Buenos Aires desde Río Gallegos, una de las razones fue que el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza cuenta con el Hospital Penitenciario Central I y el Hospital Zonal de Ezeiza, donde podría ser asistido en caso de ser requerido. Allí es donde internaron a Báez el viernes por unas horas.