El Asisa Joventut tiene muchos motivos para creer. El principal, el extraordinario estado de forma de Cameron Hunt, artífice ayer de un triunfo formidable frente a Baskonia que iguala la serie y la devuelve a Vitoria.

Pero no solo del estadounidense viven los de Dani Miret, que en el Olimpic maniataron a un rival habituado a anotar de manera compulsiva. Los verdinegros ahogaron a su rival durante muchos minutos gracias a una intensidad contagiosa.

Y aunque hubo que sufrir en muchos momentos del partido, el resultado final, una ventaja de 20 puntos, fue fiel reflejo de los merecimientos de ambos equipos.Seguir leyendo...