La respuesta inicial es... sí. La pregunta de fondo es...

¿cómo? El desempleo juvenil está en el 17 % según el DANE.PexelsCuando escuchaba a mi papá hablando con algunos de sus amigos, por allá comenzando este siglo, en esas conversaciones de adultos mientras uno era apenas un adolescente asomándose a la adultez, siempre había un par de reflexiones que me dejaban pensando: casi todos los que se lanzaron desde muy jóvenes a trabajar, eran exitosos, si es que el éxito se podía medir por un asunto patrimonial, de creación de capital.

El otro, que incluso era el que más me costaba entender, era que la otra parte de sus amigos, los escasos que eran empleados, llevaban toda la vida en el mismo trabajo. Toda la vida.

Sin exagerar.Hablaban de nombres que para mi eran muy reconocidos, pues básicamente eran las mismas empresas que escuchaba en los comerciales de televisión, en las cuñas de radio y veía en los avisos del periódico. La empresa que fabricaba tanques de agua y tejas, los que importaban televisores y los vendían en reconocidas cadenas de comercio, los que pasaban por una ensambladora de carros, los que habían tenido todos los cargos posibles en una compañía textilera.

El mensaje era claro: hay que conseguir un buen trabajo. Ojalá, el mejor trabajo para durar ahí toda la vida.

El emprendedor colombiano que quiere visibilizar a más de 310 mil camionerosYa, como adulto ‘productivo’, alcancé a vivir esa parte de la realidad. Pero también he sido testigo del trásito hacia la nueva, en la que ya no se buscan trabajos para toda la vida, en la que hay cada vez más desempleo juvenil -desde la adolescencia hasta incluso después de la universidad-, en la que la felicidad no está en un turno de ocho horas seguidas.

Nadie se quiere sentar en una oficina de lunes a viernes y, asimismo, eso de la fidelidad laboral es un especímen en vía de extinción, pues la pandemia y la explosión de los trabajos digitales lo cambiaron todo. ¿Eso cómo se puede ver, en una franja de la realidad, en Colombia?

Son muchos los jóvenes desempleados (17 %) y que tampoco están accediendo a estudiar. Esa estadística supera, con creces, la tasa del Dane que habla de desempleo generalizado en Colombia, que está en 8,8 %, de acuerdo con la más reciente medición.

Por eso busqué a varias fuentes de información para que me contestaran si el emprendimiento, esa creación autónoma de negocios, puede ser un camino para salir de la llamada condición de “Ninis”, es decir, que ni trabajan ni estudian, en la juventud colombiana. Lady Viviana Rondón Leguizamo, profesional de proyectos en el Centro de Emprendimiento de la Universidad de los Andes, cree que “la condición de Ninis no es solo un fenómeno del pensamiento individual, sino un síntoma de una brecha estructural entre la oferta educativa tradicional y un mercado laboral que, en varios casos, ha dejado de ofrecer un sentido de futuro”.Es decir, una desconexión entre lo que busca el mercado y lo que se estudia, por ejemplo.

Algo que pude presenciar en países como Singapur y que, luego de una labor de trabajo conjunto entre el gobierno y el sector privado, encontró solución cuando le propusieron a los jóvenes estudiar lo que sí estaba demandando el mercado de contratación. Una generación pasó y se convirtieron en una de las economías más prósperas del mundo con el talento más nuevo atendiendo una necesidad identificada.

No solo para temas de empleo sino de creación de oportunidades. “En este mundo de tantas oportunidades, no se dejen robar la atención”: Charlie Álvarez“Es aquí donde el emprendimiento juega un papel crucial como una herramienta de inclusión y empoderamiento. El verdadero reto no es que todos los jóvenes sean empresarios, sino que adquieran una mentalidad emprendedora”, apunta Rondón.

Estamos de acuerdo, para ser sincero. Llevo 20 años escribiendo sobre negocios y el emprendimiento es un asunto de mentalidad. “El emprendimiento le devuelve al joven el protagonismo de su propia vida, pues emprender es dejar de esperar una oportunidad que no llega para empezar a construir una propia.

Esta transformación implica desarrollar la capacidad de identificar problemas y convertirlos en oportunidades, diseñando soluciones con propuestas de valor reales, perdurables y escalables en el tiempo. Una juventud que emprende es una sociedad que diversifica su riesgo.

Al fomentar modelos de negocios sostenibles, se está creando un tejido empresarial más flexible frente a las crisis globales”, agrega la experta. El emprendimiento debe generar empleos adicionales, de lo contrario será considerada una oportunidad de autoempleo que no soluciona el problema de fondo.PexelsDesconexión educativa y microoportunidades de salir adelante Hace un par de semanas estuve, invitado por la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social, en una universidad colombiana compartiendo mi experiencia en el periodismo colmbiano atravesado por la hiperconexión en la que vivimos.

Recordé, 22 o 23 años atrás, cuando yo era el estudiante al que obligaban a ir a este tipo de charlas. Si mis cálculos no fallan, allí estaban unos 80 estudiantes, sumando a profesores invitados y otros profesionales del oficio conectados a través de una transmisión en línea.

Un par estaban dormidos. Justo en la segunda fila.

No les importaba. Unos doce habían trasladado su mundo al celular.

Les lancé una decena de preguntas en un poco más de una hora de charla y tan solo dos personas se interesaron por contestar. Para apelar a mi juicio y con un tanto de optimismo, creo que mi conversación fue valiosa para no más de cinco o diez muchachos.

En el mundo de hoy, el gran reto, porque lo viví en ese espacio, es conectar realmente a la academia con la verdad del mundo laboral. Ser el jefe ya no es atractivo: estudio revela lo que piensan las nuevas generacionesY eso me lleva a compartir lo que me expresó Jean Rene Riveros, profesor del Área de Diseño, Emprendimiento e Innovación de Utadeo: “Para las nuevas generaciones, el concepto de “empleo para toda la vida” carece de sentido; su escala de valores prioriza la autonomía y el impacto sobre la estabilidad emocional.

En este cambio de paradigma, la formación académica de largo aliento se enfrenta a una desconexión crítica con la realidad". Tal cual lo que vi y viví en directo.

Incluso sigo creyendo que este tipo de espacios sirven para encontrar los talentos que harán el relevo generacional, pero ese día perdí gran parte de mis esperanzas. “El estudiante de hoy prioriza un conocimiento de respuesta inmediata, anclado en experiencias prácticas y desafíos presentes. Esta necesidad de inmediatez ha catapultado el auge de las micro-certificaciones y los trayectos de aprendizaje autónomo, donde la competencia técnica específica —validada por la industria y adquirida en ciclos cortos— se convierte en una moneda de cambio mucho más ágil que un título obtenido luego de un lustro de teoría estática", apunta Riveros.

Vaya reto en medio de esta revolución digital en la que vivimos. Y entonces, ¿es el emprendimiento el camino para reducir el desempleo juvenil en un país como Colombia?

Una vez más, sí, pero con guía. “Debemos incentivar el emprendimiento juvenil con un despliegue equilibrado del “saber hacer” propio de la gestión técnica, con la profundidad del “saber ser”, propio del ser humano. Esta transición implica ceder el protagonismo para que las nuevas generaciones aporten su visión disruptiva, propia de un mundo que habitan de forma nativa", apunta el profesor de Utadeo.

El emprendedor que creó un hotel “automatizado” y con fachada de taquilla de cineTambién le trasladé mis dudas a Juan Guillermo Delgado Castaño, él es un consultor y fundador de JG Consultorías, quien dice haber asesorado a más de 3.500 profesionales en procesos de transición laboral y marca personal en Colombia, Iberoamérica, Europa y Australia.Él también cree que el emprendimiento es un camino, “no obstante, debe existir un ecosistema que permita que este tipo de emprendimientos sean sostenibles en el tiempo. La educación y el acceso a créditos con bajas tasas de interés son pilares fundamentales para que la estabilización de la idea y posterior proyección del negocio sean una realidad”.Suena bien.

Soñador. Sobre todo por el lado del acceso a créditos con bajas tasas de interés.

Y justo en un país en donde la inflación va subiendo y, por política del Emisor, es cuando también se ajusta la tasa de referencia que toman todos los bancos comerciales para establecer los montos que nos cobran a los usuarios del sistema financiero. ¿Cómo manejar la presión cuando se es emprendedor?“Hoy por hoy, es esencial que desde la educación primaria y secundaria los jóvenes tengan acceso a la tecnología para potenciar sus habilidades digitales, conocimientos en procesos comerciales y de servicio al cliente, sumando a un adecuado manejo del dinero y a una cultura del ahorro, la suma de cada uno de estos elementos conllevará a tener emprendimientos más sólidos y con visión de futuro”, apunta Delgado.

En esta, más que de acuerdo, solo hay que poner en línea al sistema educativo porque claramente, como nos lo dijeron unos párrafos atrás, aquí entra a jugar un tema de mentalidad. Esa que se va puliendo y trabajando como un diamante.

Y con el tiempo. Vayamos con una opinión más, porque en la divesidad sí que está la verdadera oportunidad para todos, pues entre más visiones tengamos es posible encontrar más soluciones.

León Darío Parra, profesor de la Universidad Ean y economista especializado en emprendimiento y transformación digital, cree que “estos emprendimientos que se generen no deben ser negocios por subsistencia, es decir, que se generan ante la carencia de un empleo formal”. Hay que apostarle “a actividades productivas que son identidicadas por una oportunidad de negocio en el mercado”.Eso suena bien.

No se trata de salir a vender arepas en la esquina para poder hacer lo del diario, como pasa en Colombia. Hay que tratar de apostarle un poco más allá y ahí es donde entran a jugar, por ejemplo, los conocimientos digitales de los que hablaba Delgado, que hoy son más fáciles de adquirir, si se tiene en cuenta que hay cientos de cursos gratis y docenas de programas públicos en formación de ese tipo, también sin costo alguno.

O basta con navegar en Youtube para encontrar casi que de todo en línea. ¿Tiene años de experiencia, pero pocas oportunidades laborales?

Esto puede estar fallando“El emprendimiento debe ser un catalizador de las capacidades que tengan los jóvenes en las diferentes ramas del conocimiento, bien sean científicas, tecnológicas, artísticas, culturales, siempre y cuando se convierta en opotunidad en la medida en que sea un negocio productivo, que genere más empleados asimismo del emprendedor. En ese momento es cuando el joven se hace resposable a una unidad productiva”.

Y aquí es donde entran a jugar, por ejemplo, todos esos programas que tienen las secretarías de desarrollo económico de las distintas ciudades del país, o los programas gratuitos que ofrecen las cámaras de comercio. Incluso los cursos que con frecuencia se ofertan desde el ministerio TIC.

Solo basta con una búsqueda paciente y enfocada para encontrar este tipo de oportunidades. Ahora, también hay muchas empresas privadas que ofrecen educación gratuita para ciertos programas de educación en línea con, incluso, cerficaciones para conseguir trabajo.

Eso lo hemos registrado en varios textos publicados en esta sección de Emprendimiento y liderazgo, como este programa gratuito que fortalece las capacidades emprendedoras de las mujeres en el Huila, o por ejemplo este calendario del Sena 2026 con todas las fechas de inscripción para técnicos, tecnólogos y cursos gratuitos. ¿Qué se necesita?

Un dispotivo electrónico, tipo celular inteligente o computador y, claro, una conexión a internet. Pero esas dos cosas, incluso, se consiguen de manera gratuita en red de bibliotecas públicas, solo por dar un ejemplo.

Ahora, más allá de juicios y opiniones, de la realidad que vive cada uno y cómo observa la resto de la sociedad, en lo que estoy muy convencido es en que, como expresó Rondón, el reto que tenemos como país, el “verdadero reto”, “no es que todos los jóvenes sean empresarios, sino que adquieran una mentalidad emprendedora”. No más.

No menos. Por ahí es el camino que, con luz verde en el semáforo, hay que empezar, paradójicamente, a trabajar.

No puedo, en este punto, dejar de pensar en mi papá y todos sus amigos. Y ahora, con 45 años encima y como empleado los últimos 21, creo que hay que darse la oportunidad de emprender, al menos una vez en la vida, para no lamentar el por qué no se intentó sin saber qué hubiera podido pasar.

Si conoce historias de emprendedores y sus emprendimientos, escríbanos al correo de Edwin Bohórquez Aya (ebohorquez@elespectador.com) o al de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com). 👨🏻‍💻 🤓📚