Lectura, descanso, oración y deporte: León XIV se fue de vacaciones a Castel Gandolfo

ROMA.- Así como regresó meses atrás a vivir al Palacio Apostólico del Vaticano, el papa León se fue este domingo de vacaciones a la residencia pontificia de Castel Gandolfo, en las afueras de esta capital, retomando una tradición interrumpida por su predecesor argentino.Tal como anunció la Prefectura de la Casa Pontificia, el Pontífice se quedará en el Palazzo de Castel Gandolfo hasta el 27 de julio, período en el cual quedarán suspendidas las audiencias generales de los miércoles -que se reanudarán el 5 de agosto-, pero en el que sí recitará la tradicional oración dominical del Ángelus desde la Piazza della Libertá de la pequeña localidad homónima. Esta tarde el papa León se va al Palacio de Castel Gandolfo para un periodo de descanso, hasta el lunes 27 de julio.
Se suspenden las audiencias generales, que se reanudarán el 5/8 y el Angelus dominical será recitado desde la Plaza de la Libertad de Castel Gandolfo 👇🏻 pic.twitter.com/sPrUDT2kNT— Elisabetta Piqué (@bettapique) July 5, 2026A tan sólo 25 kilómetros al este de Roma y situada en la denominada zona de los “castillos romanos” –privilegiada desde siempre como lugar donde pasar un verano más fresco por patricios y demás familias nobles-, Castel Gandolfo se levanta al lado del bellísimo lago volcánico de Albano y en la cima de colinas con vista panorámica espectacular sobre el litoral romano. El lugar debe su nombre al castillo que los Gandolfo –nobles genoveses- hicieron construir allí en el siglo XII, donde mucho antes, en el siglo XIII a.C, surgía Alba Longa, población fundada, según la tradición, por Ascanio, hijo de Eneas (progenitor de Rómulo y Remo).
Allí también se levantan las tres Villas Pontificias -Villa del Moro, Villa Cybo y Villa Barberini- que le han dado fama internacional como “buen retiro” de verano de los papas a partir de la época de Urbano VIII (1623-1644). Las Villas Pontificias incluyen terrenos con añejos olivares, frutales (son famosos los duraznos de esta zona) y una granja con vacas, por un total de 55 hectáreas, es decir, una dimensión superior al Estado del Vaticano, el más pequeño del mundo, que se levanta sobre apenas 44 hectáreas.El año pasado el papa León también se tomó un período de descanso allí, pero no en el palazzo principal, sino en la Villa Barberini; en ocasión de la oración dominical del Ángelus, se trasladaba al Palazzo principal, que en los últimos meses volvió a ser puesto a punto para sus vacaciones.Durante el pontificado de Francisco, que no se tomaba vacaciones y que pasaba su período de descanso en la residencia de Santa Marta -donde igual seguía trabajando, como seguramente hará también el papa León en Castel Gandolfo-, el palazzo pontificio y sus jardines pasaron a ser parte de los Museos Vaticanos.
El papa Francisco, a quien le incomodaba profundamente la idea de irse de vacaciones a un Palazzo sabiendo que hay gente sin techo, también destinó los Jardines de las Villas Pontificie al proyecto “Borgo Laudato Si’”: un centro dedicado a la educación en ecología integral y una demostración tangible de cómo pueden ponerse en práctica los principios expuestos en la encíclica “Laudato Si’”.El papa León, que, a diferencia de Francisco, es deportista, desde que fue electo inició a usar Castel Gandolfo, tomándose todos los martes allí un día para recargar pilas, jugar al tenis, nadar o andar a caballo. Su salida desde allí para regresar al Vaticano se ha vuelto un momento importante para los medios, porque a menudo suele responder preguntas.
El regreso de León XIV a Castel Gandolfo fue una muy buena noticia para los vecinos de una localidad que siempre vivió del turismo religioso. Y que no había digerido bien la decisión de Francisco de interrumpir la tradición de pasar el verano allí, porque les significó una caída abrupta de ingresos a quienes tienen tiendas de souvenirs, bares y restaurantes.No por nada hubo escenas de júbilo cuando, pasadas las seis de la tarde de este domingo, el Papa agustino llegó a Castel Gandolfo.
Enseguida se asomó al balcón del Palazzo homónimo, donde también ya se veían las emblemáticas guardias suizas.Gran recepción al papa León XIV en Castel Gandolfo, donde se tomará unas semanas, hasta el 27 de julio, para tener “un poco de descanso, un poco de oración, un poco de lectura y, esperamos un poco de deporte”, expresó, al saludar muy contento a la multitud (Pool Aigav) pic.twitter.com/7HpTb684tU— Elisabetta Piqué (@bettapique) July 5, 2026“¡Papa Leone! ¡Papa Leone!”, lo vivó la multitud desde la cual también se levantó un grito lleno de pasión: “¡Bienvenido!”. “¡Gracias!
Estoy muy contento de estar aquí, entre ustedes y de poder pasar las próximas semanas con un poco de descanso, un poco de oración, un poco de lectura y, esperamos, un poco de deporte”, improvisó Robert Prevost, evidentemente feliz. “Es siempre un momento importante el encuentro y estoy contento de que estén todos aquí. Gracias por esta recepción y gracias por ser hermanos y hermanas”, añadió.
Acto seguido, lideró la oración del Padre Nuestro, bendijo a todos y se retiró, entre aplausos.La residencia pontificia de Castel Gandolfo es famosa porque conserva importantísimos restos de una de las más famosos villas de la antigüedad: la Albanum Domitiani, es decir, la residencia de campo del emperador Domiciano (81-96 d.C.), que tenía una extensión de 14 kilómetros cuadrados desde la Via Appia hasta el lago de Albano. En la Villa Barberini –adquirida por la Santa Sede después de los Pactos Lateranenses que selló con Italia en 1929, que le pusieron fin a la espinosa “cuestión romana”-, de hecho, fue hallado parte de lo que era un teatro con mármoles y escalones, con vista al mar Tirreno y al lago.
Asimismo, puede recorrerse un impactante criptoportico de 300 metros, como llaman en jerga arqueológica al corredor subterráneo que el emperador solía utilizar para pasear a la sombra en pleno verano, o en días de lluvia, para digerir después de grandes comilonas, o por miedo a atentados. Castel Gandolfo cuenta sobre sus espaldas varias historias y anécdotas.
Pío XII (1939-1958), considerado el primer papa que realmente vivió en este lugar, salvo durante la guerra, es muy recordado por haber abierto las puertas de las Villas Pontificias a unos 12.000 refugiados durante el segundo conflicto mundial. Entonces muchas mujeres dieron a luz en su misma habitación papal a un total de 40 bebes, en muchos casos llamados “Eugenio” (por Eugenio Pacelli) o Pío.
A Pablo VI (1963-1978) –que, como Pío XII, murió en Castel Gandolfo-, en tanto, le encantaba ir a darle de comer a unos pescaditos que hay en una fuente que se levanta a los pies de una estuatua de la Virgen, en medio de los jardines de la Villa Barberini. Mientras que Juan Pablo I, el papa de los 33 días, nunca pisó Castel Gandolfo, Juan Pablo II (1978-2005), el papa deportista, adoraba hacer largas caminatas por el bosque de encinas y castaños y jugar con los hijos de los empleados de las Villas que se encontraba en el camino.
Y solía utilizar dos veces por día la famosa y polémica pileta que hicieron construir allí polacos-norteamericanos al poco tiempo de ser electo, de 18 metros y cubierta. Benedicto XVI, que pasó allí sus veranos, también se reculyó en el palazzo después de renunciar en 2013 y fue en uno de sus salones donde vio por televisión la fumata blanca y la elección de su sucesor argentino el 13 de marzo de 2013.
Vivió en Castel Gandolfo hasta que estuvo lista su nueva residencia en los Jardines Vaticanos y fue allí donde por primera vez los dos papas -uno en funciones y el otro jubilado-, se encontraron y, en un hecho histórico, rezaron juntos en su capilla.
Information from La Nación. Edited by: Noticias Today.
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