La cantante Janis Joplin estrelló una botella de vidrio en la cabeza de Jim Morrison para frenar sus agresiones físicas. El violento incidente sucedió a finales de la década de 1960 durante una fiesta privada en Los Ángeles.

El productor discográfico Paul Rothchild atestiguó el brutal choque frontal entre ambas leyendas de la música. El vocalista de The Doors recibió el duro golpe luego de acosar sexualmente a la intérprete estadounidense.

El cantante adoptó una actitud sumamente hostil bajo los influjos del alcohol y atacó a la artista. La creadora de éxitos reaccionó en defensa propia para escapar de las garras del músico.

Los artistas llegaron sobrios a la residencia ubicada en la exclusiva zona de Hidden Hills. Ambos intercambiaron palabras durante los primeros minutos de la velada californiana.

Los testigos notaron una fuerte atracción inicial entre las dos estrellas mundiales gracias a sus arrolladoras personalidades sobre el escenario. El ambiente de la reunión cambió drásticamente con el paso de las horas.

El consumo desmedido de bebidas embriagantes transformó por completo el comportamiento del ídolo del rock. El intérprete asumió una postura violenta, grosera y ofensiva frente al resto de los invitados del gremio musical.

Esta actitud generó un profundo asco en la llamada "Bruja Cósmica". La artista rechazó de manera contundente las reiteradas insinuaciones sexuales de su compañero de profesión.

Las negativas desataron la furia incontrolable del compositor estadounidense dentro de la inmensa propiedad del anfitrión. El conflicto verbal escaló rápidamente hacia la violencia física directa.

Los testimonios de los presentes confirmaron que el roquero jaló violentamente el cabello de la cantautora texana. El músico intentó someter a su víctima frente a la mirada atónita de los asistentes a la celebración privada.

La intérprete decidió abandonar la reunión para proteger su integridad física. La estrella caminó apresuradamente hacia el exterior de la casa y subió a un automóvil estacionado.

El agresor persiguió a la mujer hasta el vehículo para continuar con sus ataques injustificados en la calle. El vocalista metió las manos por la ventana del auto e intentó sacar a la cantante por la fuerza.

En ese preciso instante, la cantautora tomó su inseparable botella de Southern Comfort. La artista estrelló el envase de licor de whisky directamente contra el cráneo del atacante.

El impacto del cristal dejó al agresor completamente aturdido y tirado sobre el pavimento. La biografía Break On Through: The Life and Death of Jim Morrison detalla las insólitas consecuencias de este altercado.

El golpe provocó una extraña fascinación en el líder de la agrupación californiana. Al día siguiente del conflicto, el cantante elogió la fuerza bruta de su agresora ante sus conocidos más cercanos.

"¡Qué gran mujer! ¡Es fantástica!", expresó el artista luego de recuperarse de la herida.

El compositor le suplicó al productor discográfico que le consiguiera el número telefónico de la estrella. La intérprete cerró todas las puertas a un posible reencuentro con el excéntrico músico.

La cantautora le prohibió terminantemente al anfitrión proporcionar sus datos de contacto. La artista afirmó firmemente que no quería volver a saber nada del hombre que la atacó en aquella caótica noche.