La conmemoración del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos estaba concebida como una celebración nacional capaz de reunir a millones de personas en torno a una de las fechas más importantes del país. No obstante, el protagonismo del presidente Donald Trump, la convocatoria de protestas y una intensa ola de calor han convertido los festejos en un evento rodeado de polémica y bajo estrictas medidas de seguridad.Seguir leyendo