La paradoja de Lamine contra Austria, del enfado a la sonrisa: "Estoy enamorado de él"

Cuando España gana y golea, sonríe. Da igual quién marque los goles, qué jugadores acaparen los focos y quién sea elegido el mejor del partido.
Rodrigo se transforma en el camarero que sale del vestuario cargado de pizzas, Zubimendi con una sonrisa para ocultar que, con el capitán recuperando sensaciones de Balón de Oro, va a jugar poco, y Pedro Porro flotando porque ha marcado por su primer gol internacional delante de su familia. Hasta a Lamine, que sale con una gafas que no necesita de la marca californiana Chrome Hearst (más de 2.000 euros), se le olvida que no ha marcado.
Information from El Mundo. Edited by: Noticias Today.
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