Mostrar la grandeza del juego de pelota prehispánico y dimensionar la relevancia histórica de esos espacios rituales son dos ideas que acompañan la exposición Tlachtli. Espacios del juego sagrado, del fotógrafo mexicano Santiago Arau, que se exhibe en el Museo Nacional de Antropología (MNA).

Se trata de 24 instantáneas aéreas de mediano y gran formato que centran la mirada en el peso que tuvo el juego de pelota y que aproximan, desde las alturas, a esos espacios en sitios arqueológicos como Tula, Cantona, Chichén Itzá, Paquimé, Uxmal, Chalcatzingo y La Quemada. A la cual se suman algunas figurillas que representan a los jugadores de pelota y una escultura huasteca que muestra a una mujer como protagonista de una de las tradiciones más significativas de Mesoamérica: el juego de pelota.

Asimismo, su presencia desafía la idea de que las canchas fueron espacios reservados para hombres. El proyecto, explicó el fotógrafo, nació en el Estadio de la CDMX –antes Estadio Azteca– mientras captaba algunas instantáneas durante su remodelación.

Luego dirigió su dron a los campos llaneros de Santa Úrsula y llegó hasta la cancha que está dentro del volcán Teoca, en Xochimilco, conocida como La cancha de los dioses. A partir de esa serie de imágenes inició a fotografiar poco más de 20 sitios arqueológicos y otros espacios vinculados al mundo del futbol, que derivará en un libro que presentará en julio de 2027. “No soy historiador ni investigador, sólo un fotógrafo y, a partir de mi mirada, voy haciendo mis conjeturas.

Hay miles de documentos que hablan del juego de pelota y lo que más me llama la atención es la idea sagrada de darle vida al universo, de darle un tributo y un reconocimiento del ser humano a los astros. Asimismo, afirmó que este proyecto intenta vincular al juego de pelota con el futbol contemporáneo, “me llama la atención cómo una pelota hace que el juego sea llevado a tintes religiosos y políticos y, aunque habrá personas a quienes les guste o no este deporte, algo evidente es que el futbol hace que las personas se vuelvan absolutamente locas”.

Durante la apertura, Joel Omar Vázquez, titular del INAH, comentó que esta serie también muestra la manera en que transmitimos nuestro patrimonio cultural. “Toda generación hereda un patrimonio y también una manera de observarlo. La forma en que la sociedad contempla su pasado nunca permanece inmóvil; cambian las preguntas, evolucionan las herramientas y se transforman las perspectivas”.