El gesto que ya ha costado dos expulsiones en el Mundial de 2026 no tendrá la misma consecuencia en las competiciones europeas. La UEFA confirmó este jueves a sus federaciones que no adoptará la tarjeta roja automática para los jugadores que se cubran la boca durante un enfrentamiento con un rival, separándose así de la línea marcada por la FIFA para el torneo que en la actualidad se disputa en Estados Unidos, México y Canadá.

La máxima institución del fútbol europeo opta por la vía intermedia: tarjeta amarilla y, en su caso, investigación posterior.Seguir leyendo