La niña prodigio del arte: empezó a los cinco años, la bendijo el papa Francisco y hoy sus obras cotizan más de siete millones de dólares

Hay historias que parecen sacadas de una película, pero que ocurrieron en la vida real. La de Autumn de Forest es una de ellas.
La joven artista estadounidense inició a pintar casi por casualidad a los cinco años y, en muy poco tiempo, pasó de experimentar con pequeños trozos de madera a exponer en importantes galerías, recaudar millones de dólares con sus obras y ser reconocida por algunas de las figuras más influyentes del mundo.Autumn nació en el año 2001 en Las Vegas y es hija del músico y compositor Douglas de Forest y de Katherine Olsen de Forest, exactriz y modelo. Asimismo, posee una destacada herencia artística.
Entre sus antepasados figuran reconocidos nombres como Lockwood de Forest, George de Forest Brush y Roy de Forest. Debido a esta influencia, la joven tuvo a muy temprana edad un fuerte interés por el arte.
Todo inició un día cuando su papá barnizaba unos muebles de madera. Muy curiosa, la pequeña se acercó a él y le pidió un pincel para ayudarlo.
Sin darle mayor importancia, le dio unos restos de madera para que jugara. No obstante, el resultado sorprendió a toda la familia.
Según recuerdan hoy sus padres, el dibujo que llevó a cabo estaba muy por encima de lo esperable para una niña de su edad.A partir de ese momento comenzaron a regalarle lienzos, pinceles y pinturas para que desarrollara su habilidad. La sorpresa fue aún mayor cuando su padre llevó algunos de sus cuadros al trabajo.
Muchos de sus compañeros pensaron que él era el autor de las obras, hasta que descubrieron que la verdadera autora era su hija de cinco años. Su salto a la famaEl talento de Autumn no tardó en hacerse conocido a nivel internacional.
Cuando tenía ocho años apareció en un programa del canal Discovery Health y, poco después, fue invitada a importantes ciclos de televisión de Estados Unidos como The Today Show, The Wendy Williams Show y producciones de Disney. Los medios comenzaron a presentarla como la “niña prodigio” y fue así como se ganó su apodo.
A pesar de la creciente fama, sus padres nunca le permitieron dejar sus estudios. En una entrevista realizada en 2012 a Wayback Machine explicó cómo organizaba sus días. “La escuela siempre es lo primero.
Como, estudio en casa, pinto unas tres horas durante la semana y bastante más los fines de semana. Me encanta pintar.
Es mi profesión y mi pasión”, expresó.“Me inspira un artista, un sueño, algo que veo en la calle o incluso un anuncio publicitario. Una vez vi una campaña sobre la caza de ballenas y terminé pintando un cuadro porque me conmovió profundamente”, contó, en aquel entonces, sobre la sensibilidad que despertaba su talento.
La joven también sorprendía a los medios por la madurez con la que describía su proceso creativo. “Cuando estoy muy concentrada, solo estamos mi cuadro y yo. No hay distracciones.
Me gusta el silencio cuando necesito precisión, aunque otras veces simplemente dejo que todo fluya”, relató.La bendición del papa Francisco que la artista asegura que la impulsó mundialmenteUno de los momentos más importantes de su carrera artística sucedió en 2015, cuando viajó a Roma para recibir el Premio Internacional Giuseppe Sciacca de Pintura y Arte, reconocimiento que distingue a jóvenes talentos de distintas disciplinas. La ceremonia incluyó una exposición privada en el Vaticano, donde Autumn tuvo la oportunidad de conocer personalmente al papa Francisco.Durante ese encuentro, el sumo pontífice bendijo sus obras, un gesto que la artista siempre recordó con enorme emoción.
Luego de la muerte del sumo pontífice, decidió compartir un emotivo mensaje en sus redes sociales recordándolo. “Una trágica pérdida. Su legado de inclusión, empatía y compasión será recordado por generaciones.
Me siento honrada de haber estado en su presencia y espero que su misión continúe”, escribió.La publicación estuvo acompañada por una frase de Francisco que marcó profundamente su vida: “Un poco de misericordia hace que el mundo sea menos frío y más justo”. Rápidamente, la publicación se volvió viral con cientos de mensajes de todo el mundo que reconocieron la importancia de este encuentro en su vida.
Muchas personas creen que, luego de este episodio, la joven se vio aún más impulsada durante su carrera artística. Durante el resto de su adolescencia y parte de su juventud, sus pinturas recaudaron más de siete millones de dólares en subastas, mientras que algunas obras alcanzaron valores cercanos a 25.000 dólares.
Una parte importante de esos ingresos fue destinada a organizaciones benéficas y fondos de ayuda ante desastres naturales, una práctica que mantiene hasta la actualidad.Su compromiso con los nuevos artistasMás allá de su carrera como pintora, Autumn también se involucró desde muy joven en proyectos educativos. A los 16 años inició a colaborar con el Comité Presidencial de las Artes y las Humanidades, una iniciativa impulsada durante la gestión de la entonces primera dama Michelle Obama.Como parte del programa recorrió escuelas de bajos recursos ofreciendo talleres gratuitos de pintura y fomentando el acceso al arte entre niños y adolescentes.
En 2017 fue reconocida por Teen Vogue, que la incluyó en su lista “21 menores de 21”, donde destacó tanto su talento como su compromiso social.En aquella oportunidad lanzó una reflexión que se volvió muy comentada. “En muchas escuelas consideran que el arte es una actividad secundaria. Es devastador, porque puede haber niños prodigio que nunca descubran ese talento simplemente porque no tienen acceso a programas artísticos”, aseveró.En la actualidad, con 25 años, Autumn de Forest es representada por Park West Gallery, una de las galerías de arte más importantes del mundo.
Asimismo de exponer sus obras en distintos países, desarrolla un intenso trabajo solidario a través de la Fundación Autumn de Forest, creada para acompañar a niños con talento artístico.
Information from La Nación. Edited by: Noticias Today.
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