España tiene un delantero invisible porque no tiene un Haaland, un Mbappé, un Harry Kane. Un delantero que se mueve en los dominios del nueve pero no es un nueve al uso, y eso le permite aparecer y desaparecer, como en el gol que definió el título de la Eurocopa ante Inglaterra.

Ahora que esta España mejora su versión y avanza, gracias a sus goles, dos más, la importancia de Oyarzabal aumenta en un contexto de mayor competitividad, por el nivel de los rivales. La selección tiene la capacidad de conservar el balón y ser dominante, pero el Mundial se gana en las áreas.