MAR DEL PLATA.— La historia de Timoteo Gómez no tiene desperdicio. El caboverdiano salió de su país en 1912 con rumbo a la Argentina y, un año más tarde llegó a Mar del Plata donde la casualidad hizo que se cruce en su camino María Carmen Camba, una inmigrante española a la que el destino le truncó su viaje en el Titanic y terminó probando fortuna en Argentiina.