La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) abrió hace unos días un expediente sancionador contra Renfe por no cumplir con sus resoluciones, en concreto, la que en mayo le instó a alquilar dos de sus talleres a Iryo para hacer el mantenimiento pesado de sus trenes, mediante un acuerdo del que desistió después de año y medio negociando. Le dio 10 días de plazo para ello, pero en su lugar Renfe presentó un recurso ante la Audiencia Nacional e inició un nuevo diálogo con Iryo para demostrar la compatibilidad de sus trenes con sus instalaciones que denuncia que la italiana ha demorado más de dos meses y que ha llevado al regulador a estudiar una posible sanción que podría llegar a los 300.000 euros.En un acuerdo de la dirección registrado el 23 de junio, la CNMC decidió ese día abrir un expediente sancionador a la división del Grupo Renfe titular de sus talleres -Renfe Ingeniería y Mantenimiento- por el incumplimiento de un artículo de la Ley del Sector Ferroviario que hace alusión al no cumplimiento de sus resoluciones cuando no son faltas muy graves.

De acuerdo con el régimen sancionador de esta norma, la cantidad máxima que podría tener que pagar Renfe es de 300.000.El origen del contencioso está en la decisión por parte de Renfe de romper las negociaciones que durante más de año y medio mantuvo con Iryo para alquilar parte de su taller de La Sagra (Toledo) y su Base de Mantenimiento Integral (BIM) de Valladolid para realizar tareas de mantenimiento 'pesado' de los trenes de Iryo, en concreto de sus bogies. La operadora italiana denunció ante la CNMC la cancelación del acuerdo y en mayo el regulador falló a su favor, al considerar que la decisión de Renfe de no alquilar sus espacios mermó la competitividad de Iryo.Renfe reaccionó presentando un recurso ante la Audiencia Nacional contra esta resolución de la CNMC.

Semanas después, el tribunal falló en contra de imponer medidas cautelares, aunque fuentes de la operadora indican que el fondo del recurso sigue su curso, a pesar de que la CNMC dio hace unos días un paso más, con la apertura de un expediente sancionador que considera "una acción desproporcionada". El regulador "exige a la compañía el cumplimiento de obligaciones de difícil ejecución mientras, al mismo tiempo, castiga a la compañía que sí cumple, Renfe", apuntan desde la operadora española, que pese a recurrir la decisión de la CNMC de mayo a la Audiencia Nacional también retomó contactos con Iryo para ver si cumplía con las condiciones para que sus trenes pudieran ser tratados en sus talleres como manera de cumplir con las medidas provisionales que fijó entonces la CNMC y para las que dio un plazo de 10 días, de sobra superado.

Ahora, Renfe que "lejos de provisionales, son definitivas", a tenor del expediente sancionador incoado.Desde Iryo no se ha querido ningún comentario sobre este último paso de la CNMC, pero desde Renfe se explica que contactó con Iryo para documentara que sus trenes cumplen "todos los requisitos necesarios para poder acceder" los talleres que de La Sagra y de Valladolid y denuncia que, dos meses después, la operadora italiana "no ha certificado la documentación y las gestiones necesarias para realizar la prueba""No obstante, la CNMC incoa un expediente de sanción" contra Renfe, se queja la operadora española, que asegura que en las alegaciones al expediente sancionador "alegará y demostrará esta situación, que no puede desembocar en que la responsabilidad decaiga sobre Renfe Ingeniería y Mantenimiento"."Las sanciones terminan recayendo en Renfe", lamenta, cuando asegura que es Iryo la que "retrasa durante dos meses la realización de una prueba de compatibilidad necesaria para el desarrollo de los procesos.