En un hecho que ha sido descrito como un milagro, Hernán Gil, de 43 años, fue rescatado este jueves luego de sobrevivir ocho días atrapado bajo los escombros de un edificio derrumbado por los terremotos del pasado 24 de junio. El operativo, desplegado desde el lunes en la ciudad costera de Catia La Mar, contó con la participación de equipos de rescate de varios países.

Entre aplausos y abrazos, Gil fue sacado en camilla y trasladado de inmediato a una ambulancia rumbo a Caracas, a unos 40 kilómetros de distancia. La operación se prolongó durante horas, con maquinaria pesada y brigadas especializadas trabajando en condiciones extremas.

La emoción fue evidente cuando los rescatistas lograron abrir paso hasta el lugar donde Gil permanecía atrapado. Su salida fue recibida con aplausos, un gesto de esperanza en medio de la devastación que han dejado los sismos.

Los dos sismos consecutivos, de magnitudes 7.2 y 7.5, dejaron cientos de muertos y miles de heridos, asimismo de miles de desaparecidos, lo que obligó a desplegar brigadas de emergencia en Caracas y, sobre todo, en La Guaira, declarada zona de desastre. Desde las primeras horas posteriores al desastre, vecinos y familiares se convirtieron en los primeros rescatistas.

Con herramientas improvisadas, palas y sus propias manos, intentaron liberar a quienes quedaron atrapados bajo los escombros. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, se trasladó a La Guaira para coordinar las labores de rescate junto con equipos de protección civil y militares.

El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, confirmó la declaración de zona de desastre y pidió calma a la población. No obstante, la magnitud del evento superó las capacidades iniciales de respuesta, y pronto se solicitaron refuerzos internacionales.

En Caracas, brigadas de bomberos y voluntarios trabajaron durante la noche para sacar sobrevivientes de edificios colapsados. Las imágenes difundidas mostraban filas de personas esperando noticias de sus familiares, mientras los rescatistas luchaban contra el tiempo y las réplicas que seguían sacudiendo la región.

En La Guaira, el aeropuerto internacional de Maiquetía quedó fuera de operación, lo que complicó la llegada de ayuda y obligó a establecer corredores humanitarios por tierra. La devastación fue tal que edificios enteros quedaron reducidos a polvo, mientras otros permanecían fracturados y en riesgo de colapso.

Los rescatistas enfrentaron condiciones extremas por la falta de maquinaria pesada, cortes de electricidad y escasez de combustible. A pesar de ello, se lograron rescatar decenas de personas con vida, lo que dio esperanza en medio de la tragedia.

Con información de AFP.