Trump dice estar “emocionado” por su primer vuelo en Air Force One obsequiado por QatarTrump ganó más de US$1.000 millones con criptomonedas en su primer año como presidente de EE.UU. luego de regresar a la Casa BlancaEn momentos que el público estadounidense se ve cada vez menos optimista por la economía, una familia ha visto su fortuna despegar estrepitosamente en el último año: la del presidente Donald J. Trump.MIRA AQUÍ: Trump pierde en la Corte Suprema, pero lleva la batalla al Congreso: ¿puede eliminar la ciudadanía por nacimiento en EE.UU.?Documentos publicados el martes 30 de junio por la Oficina de Ética Gubernamental (OGE) muestran que la fortuna del presidente Donald Trump aumentó en US$2.200 millones durante su primer año de regreso a la Casa Blanca, casi cuadruplicando los US$622 millones reportados en el 2024.“Lo que estamos viendo es como si fuese el Watergate multiplicado por millones”, indicó en conversación con El Comercio la politóloga María Puerta Riera, profesora de Gobierno Americano en el Valencia College de Orlando. “Asimismo, pareciera existir un doble estándar, ya que durante la presidencia de Joe Biden hubo constantes críticas por el supuesto enriquecimiento de su hijo Hunter Biden.

En cambio, ahora observamos que no solo el presidente, sino también familiares y personas cercanas al poder obtienen enormes beneficios económicos sin que exista una reacción equivalente”.Una fortuna en criptomonedasSe trata de un incremento patrimonial sin precedentes en la historia de la presidencia estadounidense. El crecimiento no ha sido impulsado principalmente por el tradicional negocio inmobiliario que convirtió a la familia Trump en una de las más reconocidas del sector, sino por la reciente incursión del mandatario republicano en el mercado de las criptomonedas, un giro llamativo para quien años atrás veía estos activos digitales con profundo escepticismo.

Según la documentación oficial, el patrimonio personal de Trump pasó de unos US$2.300 millones en el 2024 a cerca de US$6.500 millones en la actualidad. Forbes atribuye buena parte de ese crecimiento precisamente a sus inversiones en criptoactivos.Los documentos divulgados por la OGE también revelan que Trump obtuvo cerca de US$550 millones gracias a sus vínculos con World Liberty Financial, plataforma fundada en el 2024 por sus hijos junto con el hijo del enviado especial para Oriente Medio, Steve Witkoff.

A ello se suman aproximadamente US$635 millones en regalías provenientes de la criptomoneda $TRUMP, lanzada apenas horas antes de su investidura presidencial. Asimismo, la familia conserva miles de millones de tokens WLFI cuyo valor potencial supera los US$1.300 millones.Para el internacionalista Francisco Belaunde Matossian, el giro en la opinión de Trump sobre las criptomonedas coincide con el acercamiento de importantes inversionistas del sector a su campaña presidencial. “El presidente se mete justo antes de su mandato en el negocio de las criptomonedas y luego adopta medidas que pueden favorecer directamente ese mercado”, consideró.La politóloga María Puerta Riera coincidió en que existe una estrecha relación entre ese cambio de postura y el respaldo recibido por la industria. “Inicialmente se mostraba muy escéptico con las criptomonedas, pero fue cambiando de opinión conforme los inversionistas del sector comenzaron a financiar su campaña.

Hoy sabemos que buena parte del crecimiento de su fortuna proviene precisamente de esas inversiones”, afirmóMientras la Casa Blanca remarcó que Trump convirtió a Estados Unidos en “la capital mundial de las criptomonedas” y negó cualquier conflicto de interés, críticos a la actual administración recordaron que esta impulsó una amplia desregulación del sector apenas iniciada la nueva gestión, una decisión que contribuyó al auge de estos activos y benefició directamente a empresas vinculadas con la familia presidencial.Ganancias adicionalesAunque más modesto, el sector inmobiliario del mandatario también vio un significativo incremento, que hizo que Trump obtenga decenas de millones de dólares en comisiones por una oleada de nuevos acuerdos de hoteles, complejos turísticos y condominios. Buena parte de ese crecimiento provino del extranjero.

El informe dio a conocer que una propiedad de la marca Trump en los Emiratos Árabes Unidos generó ingresos por US$10,4 millones durante el 2025, mientras que otro proyecto en Arabia Saudita aportó cerca de US$9 millones. A ello se suman desarrollos en Qatar, Rumania y Vietnam, que también reportaron importantes ingresos para la Organización Trump.

Muchos de estos países mantenían al mismo tiempo negociaciones con Washington sobre aranceles, cooperación militar o inversiones estratégicas, una circunstancia que ha despertado cuestionamientos sobre posibles conflictos de interés.En Estados Unidos, el complejo de Mar-a-Lago también experimentó un notable incremento de ingresos. Según la declaración financiera, el exclusivo club privado ubicado en Florida produjo alrededor de US$77 millones en el 2025, un aumento cercano al 50% respecto al año anterior.

El desempeño estuvo impulsado por la constante visita de empresarios, inversionistas y líderes extranjeros interesados en reunirse con el presidente o con personas de su entorno.Para Belaunde Matossian, el problema no reside únicamente en que el presidente republicano conserve su patrimonio inmobiliario, sino en que este continúe ampliándose mientras ejerce el cargo. “Los presidentes empresarios de Estados Unidos procuraban marcar una separación entre la gestión pública y sus intereses privados”, explicó. “Lo inaudito en este caso es que no solo mantiene esos negocios, sino que abre otros nuevos y celebra acuerdos en países con los que luego debe negociar como jefe de Estado”.CuestionamientosEl crecimiento patrimonial del presidente ha abierto un intenso debate sobre los límites entre el poder político y los intereses privados, e incluso si situaciones como esta podrían implicar problemas legales. “No he visto que exista una norma específica que convierta esto en un delito. Lo que claramente existe es un conflicto de intereses”, sostiene Belaunde.

A su juicio, podrían existir eventuales investigaciones si se comprobara el uso de información privilegiada o el aprovechamiento de decisiones gubernamentales para obtener beneficios privados, pero el principal problema continúa siendo institucional más que penal.Puerta Riera va más allá y sostiene que el caso evidencia un enorme vacío normativo por ser un caso ‘sui generis’. Llamó atención sobre el caso Watergate, un escándalo en la década de los 70 que terminó con la caída del presidente Richard Nixon e impulsó reformas sobre transparencia gubernamental, pero que nunca llegó a establecer una legislación suficientemente clara para regular los conflictos de interés del presidente.“Richard Nixon renunció por la presión política y la amenaza de un juicio político, no porque existiera una ley específica que obligara a hacerlo”, recordó la experta.

Del mismo modo, la especialista indicó que “Trump no necesariamente está violando una ley, pero está violando un código de honor que tradicionalmente guiaba la conducta de los presidentes estadounidenses”. Un vacío que, en su opinión, existe debido a que los fundadores de Estados Unidos jamás imaginaron un escenario en el que un mandatario mantuviera y expandiera activamente sus negocios privados desde la Casa Blanca.También se debe tener en cuenta que la Corte Suprema amplió considerablemente la inmunidad presidencial respecto de los actos oficiales, un precedente que dificulta cualquier intento de investigación mientras Trump permanezca en el cargo y mantenga una mayoría en el Congreso y Senado.

Tanto Puerta Riera como Belaunde señalaron que solo una legislación futura, aprobada por el Congreso, podría establecer límites más estrictos sobre la relación entre la presidencia y las actividades empresariales, pero que debido a que la ley estadounidense no es retroactiva no tendría mucho efecto sobre las actuales acciones del mandatario.Trump, por su parte, ha insistido que no ha hecho nada malo porque no administra personalmente sus negocios. Ha afirmado que sus activos permanecen bajo fideicomisos gestionados por sus hijos y que sus ganancias del año pasado provinieron del mercado bursátil que va en alza.

No obstante, ambos especialistas consideraron que ese mecanismo dista bastante de las estructuras independientes utilizadas por presidentes anteriores para evitar conflictos de interés.Consecuencias electoralesEl aumento patrimonial de Trump podría tener un impacto político para el republicano, sobre todo si se toma en cuenta que ocurren a solo unos meses de las cruciales elecciones intermedias en noviembre que decidirán la mayoría en el Congreso y Senado de EE.UU. Asimismo del aumento de la impopularidad de Trump en los últimos meses causada por la guerra en Irán y el subsecuente incremento del combustible, el informe sobre el crecimiento de la fortuna presidencial llega en un momento especialmente delicado para la administración, con una economía que muestra señales de desaceleración y un creciente pesimismo entre los votantes.Un factor que podría ser decisivo a la hora de la votación, consideró Belaunde. “Muchos de sus votantes la están pasando mal.

Si perciben que mientras ellos enfrentan problemas su presidente continúa haciéndose más rico desde el poder, eso podría tener consecuencias electorales”, advirtió.Por su parte, Puerta Riera, se mostró aún más cauta sobre el posible efecto que las revelaciones podrían tener sobre el electorado al tomar en cuenta que las encuestas mostraban que la mayoría de los estadounidenses consideraba a Trump culpable en los procesos judiciales por falsificación de registros comerciales y por un caso de abuso sexual que enfrentó antes de las elecciones. “Aun así, los ciudadanos votaron por él sabiendo esos antecedentes”, anotó.