Serena Williams regresó a Wimbledon con 44 años y convirtió una derrota en historia

La Pista Central del All England Club no esperaba un partido más. Esperaba un momento.
A las 19:30 horas (tiempo de Londres), con las luces encendidas y las tribunas llenas, Serena Williams volvió a caminar hacia una cancha que durante casi dos décadas fue su territorio. Cuatro años después de su último partido individual en Wimbledon, la campeona de 23 Grand Slam regresó al escenario donde construyó parte de su leyenda.
El resultado no fue el final de cuento que muchos imaginaban. La australiana Maya Joint, de apenas 20 años y número 87 del mundo, derrotó a Williams por 6-3, 6-7(6), 6-3 en un duelo que por momentos pareció una final más que un partido de primera ronda.
Pero la noche no perteneció únicamente a la ganadora. Perteneció a Serena.
La estadunidense, con 44 años, enfrentó una prueba que parecía imposible al regresar al circuito individual después de una pausa de cuatro temporadas y competir contra una jugadora activa, con ritmo y juventud. Durante varios momentos quedó claro que el tiempo había pasado, pero también que el talento y la mentalidad seguían intactos.
Su saque todavía tenía la fuerza de una campeona. En el partido alcanzó velocidades cercanas a los 200 kilómetros por hora y conectó servicios que recordaron a la jugadora que levantó siete trofeos individuales en Wimbledon.
El problema no fue encontrar su mejor nivel. Fue sostenerlo.
Joint no se dejó intimidar por el escenario ni por la historia que tenía enfrente. Después de ganar el primer set 6-3 y tomar ventaja en el segundo, parecía encaminada a una victoria cómoda.
Entonces apareció Serena. La leyenda del tenis recuperó un quiebre, levantó al público y convirtió un partido que parecía definido en una batalla emocional.
Cada punto ganado era celebrado como si fuera una final. Cada golpe de derecha provocaba una reacción de una tribuna que quería extender la noche.
Cuando Williams ganó el desempate del segundo set, la explosión de la Pista Central fue uno de los momentos más intensos del torneo. El rugido parecía reservado para un campeonato, no para igualar un partido de primera ronda.
Serena había vuelto a hacer lo que tantas veces hizo en su carrera al encontrar una versión extraordinaria cuando todo parecía perdido. Pero la historia tenía otro giro.
En el tercer set llegó a ponerse arriba 2-1, alimentando la ilusión de una remontada histórica. No obstante, el desgaste físico inició a aparecer.
Joint mantuvo la calma, recuperó el control y cerró el partido con personalidad. Para la australiana fue la victoria más importante de su carrera.
Para Serena fue otra página en una trayectoria que ya pertenece a la historia del deporte. La estadunidense no anunció qué ocurrirá después de Wimbledon en individuales.
Su siguiente aparición será en dobles junto a Venus Williams, una dupla que ganó seis títulos en este torneo y que representa una de las historias más grandes del tenis. En las tribunas estuvieron sus hijas Olympia y Adira, una de las razones que Serena mencionó para volver a competir.
No hubo victoria, pero hubo una historia que permanecerá en el recuerdo.
Information from Excélsior (México). Edited by: Noticias Today.
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