A veces, la vida te ofrece historias que no hubieras esperado ver ni en tus sueños más salvajes. Por ejemplo, la de un experto en cine de derribo como Uwe Boll convertido en icono de la ultraderecha internacional (o de parte de ella, al menos) gracias a Citizen Vigilante, la película que saca de su exilio a un paria de Hollywood como Armie Hammer.

Elaborada con un presupuesto de risa (entre dos y cinco millones de dólares) y luciendo una calidad que hasta sus apologetas califican de desastrosa, la película tenía todos los números para quedar como una tormenta en el vaso de agua de la serie B. Y así habría sido si Elon Musk no hubiera decidido promocionarla, según expone Variety.

La publicación estadounidense examina cómo el CEO de Tesla y SpaceX ha convertido Citizen Vigilante en presunto fenómeno de masas a través de su red social X (antes Twitter). Y los episodios de este relato pueden ser, bien desoladores, bien hilarantes, según cómo se los tome uno.Elon Musk, salvador de una película 'prohibida'La eclosión de Citizen Vigilante como blockbuster ultra tuvo lugar el pasado fin de semana: ante la noticia (inexacta) de que la película había sido prohibida en Alemania, Elon Musk la puso a disposición de sus 240 millones de seguidores mediante un enlace gratuito en su cuenta de X.

Aunque solo duró 48 horas, la oferta logró su objetivo de convertir al filme en piedra de escándalo y objeto de culto para el público ultra. Críticas como las del guionista Josh Olson (Una historia de violencia), que señalaron al filme como basura sin valor artístico, fueron rápidamente ahogadas en un mar de insultos.

Tampoco sirvió de nada recordar que Citizen Vigilante puede exhibirse en Alemania aunque la entidad FSK (responsable de calificar las películas por edades) se haya negado a darle el visto bueno, algo que complica su distribución. Tan avispado como corresponde a un profesional del bajo presupuesto, Boll había contado con que el target de su película siempre preferiría el relato al dato.

Lo que no se esperaba, según recoge Variety, es que el propio Elon Musk contactase con él a través de su podcast Uwe Boll Raw. "Pensé que sería una cuenta parodia, pero al final resultó que era él de verdad", reconoce el director.

Eso sí: Uwe Boll no tuvo el privilegio de conversar con el magnate sudafricano. "Todo fue muy deprisa, ya sabes: no sé cuántas cosas hace [Musk] cada día, pero creo que su atención cambia muy rápido", prosigue, señalando que su trato no fue más allá de autorizar al millonario (o a sus representantes) a postear Citizen Vigilante en la red social.

Uwe Boll: "¿Esto me va a costar dinero?"Luego de recibir la oferta de Elon Musk, el director de Citizen Vigilante reconoce habérselo pensado dos veces antes de darle el sí. No por motivos ideológicos, que quede claro, sino debido a la posibilidad de que esa distribución gratuita recortase sus beneficios.

"Postear la película en X tiene un lado bueno y otro malo, claro", señala Uwe Boll. "La cuestión que hay que sopesar es: '¿Esto va a hacerme ganar dinero al final, o me va a costar una pasta?'.

Porque te llevas un montón de publicidad, pero no cobras. Así que nos haremos a la idea durante las próximas cuatro o seis semanas", continúa, antes de admitir que las magras perspectivas de su película en el mercado internacional le llevaron a aceptar la oferta.

De esta manera, aunque Boll haya asegurado que Citizen Vigilante nació de su alarma ante los presuntos estragos que la inmigración causa en su país, las metas del filme parecen más cercanas a las de cualquier producto exploitation: aprovechar el morbo para cosechar beneficios con la mínima inversión. En la actualidad, eso sí, los ingresos de la película rondarían los 600.000 dólares con lo que estaría aún lejos de cubrir costes.

Pero Uwe Boll puede darse con un canto en los dientes, porque Citizen Vigilante llegará a EE UU, Corea del Sur y Taiwán a través de Quiver, una distribuidora especializada en serie B. Normal que el director tenga ya ideas para una secuela."Tendría sentido que [el personaje de Hammer] viajara a Inglaterra, o mandarle a EE UU", asegura.

Y nosotros nos preguntamos si esa segunda parte contará también en su reparto con Kevin Spacey, Shia LaBeouf, Ezra Miller u otras estrellas caídas en desgracia y dispuestas a trabajar por cuatro céntimos, un chicle y un poco de polémica barata.