Cuando la arquitecta Laura Cachau y su marido llegaron a este departamento proyectado por Roberto Aisenson en los años 70, enseguida entendieron todo su potencial. No obstante, persistían dos elementos que les generaban ciertas dudas: las palmeras que rodeaban el edificio y la chimenea revestida con listones de bronce.

Cuatro meses de obra más tarde, eso que en un principio no los convencía terminó definiendo el carácter del proyecto.Cuando la gente llega, lo que más me pondera es la chimenea. Tratamos de complementar el estilo de los años 70 con toques modernos para darle calidez y fluidez al espacio.Arq.

Laura Cachau, Estudio MMC, dueña de casa y responsable de la reforma“Las palmeras me empezaron a gustar tanto que las repliqué en muchos elementos; la atmósfera botánica aporta un aire fresco, que era lo que buscábamos. Con la chimenea pasó algo similar: elegimos recuperar el bronce y terminó siendo un foco que genera mucha luz y elegancia.

A partir de ahí pensé la decoración con toques dorados”, explica Laura Cachau, dueña del departamento y de Estudio MMC. El resultado es un hogar donde los elementos originales dialogan con una estética contemporánea, en una combinación tan natural como inesperada.Poner en valorPor el ventanal del living se asoman las palmeras, disparador de toda la decoración.

En el palier, el ícono se traslada a un cuadro bordado.Entre el living y el comedor había una pared revestida en vidrio oscuro. Con la intención de ampliar sin resignar independencia, se la reemplazó por un panel de listones de madera.“Todos los cuadros que tengo en el departamento son de mi mamá, Patricia Guerra, que es artista plástica.

Me encanta el arte y creo que sus obras acompañan muy bien los espacios”, asegura la dueña de casa.Junto al living, asimismo, se diseñó un ambiente que funciona como escritorio, sala de estar o espacio de TV, según el momento. El mueble enchapado en roble natural era original del departamento y se restauró y adaptó al espacio de la televisión.Golpe de impacto“El toilette es el lugar para jugársela y hacer algo distinto; por eso decidí intervenirlo todo con el mismo empapelado: puerta, techo y paredes”.“Me mantuve siempre dentro de los tonos tierra y de estilo botánico, para que cada espacio tenga su identidad pero que también tengan una lógica”, asegura.Lo que perdura en el tiempo“La cocina pasó a ser nuestro lugar de encuentro.

Elegí hacerla clásica porque quería que perdurara en el tiempo y no me cansara”, asegura Cachau. Acá la gran apuesta fue eliminar las alacenas para colocar ventanales que permitan el ingreso de luz natural.

Para el comedor diario se diseñó un banco a medida y una mesa con patas en petiribí y tapa de microcemento que se acompañó con un empapelado en una de las paredes.Repensar los espaciosOtra de las modificaciones que responde estrictamente al cambio en las necesidades y costumbres fue la que hicieron en la antigua dependencia de servicio y baño, que se transformaron en un estar para sus hijas. En una de las paredes de la sala de estar se armó un mueble para la TV, mientras que el sofá cama lo convierte en cuarto de visitas cuando las chicas invitan amigas a dormir.

Hilo conductorEn el dormitorio principal se retoma la temática botánica y los detalles en dorado. “La cama y las mesas de luz vienen de nuestro primer departamento; decidimos conservarlas porque nos encantan y fueron un regalo de mi abuela”, asegura.El empapelado marca el tono tropical, aunque la ropa de cama (West Elm) lo vuelve más invernal. Un sillón individual hace que el mueble de TV se convierta en escritorio o dressoire según la necesidad.Pensar a futuro“Fui seleccionando materiales antes de elegir el departamento y uno de ellos fue el piso cuadriculado: me enamoré cuando lo vi y lo compré sabiendo que lo iba a poner en el baño de las chicas.

Lo tengo guardado desde hace un año”, asegura la dueña de casa.En cuanto a los espacios de sus hijas, la arquitecta aceptó la transición natural que impone el momento: es una etapa en que ellas están pasando de la niñez a la adolescencia.“En la casa anterior, los cuartos eran más aniñados; así que ahora estamos viendo qué le gusta a cada una”, confiesa Cachau.