Qué comer según tu trabajo: los alimentos que recomiendan los nutricionistas

SANTA FE.— La alimentación influye de manera directa en el rendimiento físico e intelectual , pero las necesidades nutricionales no son las mismas para todas las personas. El tipo de trabajo, la cantidad de horas de actividad, el nivel de esfuerzo físico y los horarios también determinan qué alimentos conviene incorporar a la dieta diaria.
Especialistas en nutrición coinciden en que adaptar la alimentación a la profesión puede contribuir a mantener la energía, mejorar la concentración y favorecer la recuperación del organismo. Cada trabajo tiene necesidades nutricionales diferentes Aunque las recomendaciones generales —consumir frutas y verduras, elegir cereales integrales, incorporar proteínas de calidad y mantenerse hidratado— son válidas para toda la población, quienes desempeñan distintas actividades laborales suelen requerir ajustes específicos en su alimentación.
Los nutricionistas explican que los trabajadores que realizan tareas de oficina , por ejemplo, pasan muchas horas sentados y con un gasto energético relativamente bajo. En estos casos, resulta recomendable priorizar alimentos ricos en fibra, como frutas, verduras y legumbres, asimismo de optar por proteínas magras y evitar el consumo frecuente de productos ultraprocesados o bebidas azucaradas.
También aconsejan realizar pausas activas y distribuir las comidas a lo largo del día para evitar largos períodos de ayuno que puedan favorecer el exceso de apetito al finalizar la jornada. En cambio, quienes desarrollan actividades con una elevada demanda física —como albañiles, operarios, trabajadores rurales o repartidores— necesitan un mayor aporte de energía.
Para estos casos se recomienda incrementar el consumo de hidratos de carbono complejos, presentes en alimentos como arroz, pastas, papas o pan integral, asimismo de asegurar una adecuada ingesta de proteínas que contribuyan a la recuperación muscular. Las frutas ocupan un lugar importante en este grupo.
El plátano o banana, por ejemplo, suele destacarse por su aporte de hidratos de carbono, potasio y otros minerales que ayudan durante los esfuerzos prolongados y facilitan la reposición de energía. Quienes trabajan en turnos rotativos o nocturnos representan otro desafío desde el punto de vista nutricional.
Médicos, enfermeros, personal de seguridad, choferes y otros trabajadores que alteran con frecuencia sus horarios de sueño deben prestar especial atención a la calidad de la alimentación. En estos casos, los especialistas recomiendan organizar las comidas con anticipación para evitar depender de máquinas expendedoras o comida rápida durante las guardias.
También sugieren incorporar alimentos ricos en proteínas, como huevos, yogur, queso o frutos secos, que ayudan a prolongar la sensación de saciedad y mantener un aporte constante de energía. Hidratación, planificación y calidad de los alimentos Más allá del tipo de trabajo, uno de los aspectos que los nutricionistas consideran fundamentales es la hidratación.
La pérdida de líquidos puede disminuir la capacidad de concentración, afectar el rendimiento físico e incrementar la sensación de fatiga. Por ese motivo, recomiendan beber agua de manera regular durante toda la jornada laboral, incluso cuando no aparece la sensación de sed.
En quienes realizan tareas al aire libre o en ambientes calurosos, esta recomendación adquiere todavía mayor importancia. La planificación también cumple un papel clave.
Preparar la comida con anticipación permite elegir opciones más saludables y evitar decisiones impulsivas durante el horario laboral. Entre las alternativas que suelen sugerirse figuran ensaladas completas con proteínas, sándwiches elaborados con pan integral, frutas frescas, yogur natural, frutos secos o huevos duros, alimentos fáciles de transportar y consumir en distintos ámbitos de trabajo.
Para quienes necesitan mantener un alto nivel de concentración, como docentes, programadores, administrativos o estudiantes, los especialistas destacan la importancia de incluir grasas saludables provenientes de frutos secos, semillas, aceite de oliva o pescados ricos en ácidos grasos omega-3. Estos nutrientes participan en diversas funciones del sistema nervioso y forman parte de una alimentación equilibrada que favorece el desempeño cognitivo.
En cambio, el consumo excesivo de productos ultraprocesados, bebidas energizantes o alimentos con gran cantidad de azúcares simples puede generar picos rápidos de energía seguidos por una caída del rendimiento, lo que repercute tanto en el trabajo físico como intelectual. Los expertos también advierten sobre un hábito frecuente: saltear el desayuno o el almuerzo por falta de tiempo.
Esta práctica suele asociarse con un mayor consumo de alimentos de baja calidad nutricional al finalizar la jornada y puede alterar el control del apetito. Otro aspecto importante es adaptar las porciones al gasto energético individual.
No todas las personas necesitan la misma cantidad de calorías, aun cuando compartan edad o peso corporal. La intensidad
Information from El Litoral (Santa Fe). Edited by: Noticias Today.
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