Para Octavio Paz la poesía debía leerse en voz alta, escucharse, no sólo quedarse en la lectura íntima de la letra impresa sino llegar a más personas. En ese sentido, como señala Guillermo Sheridan en el prólogo del libro, Paz sabía que los medios de comunicación eran una herramienta que podía utilizar para difundir la lírica, más con fines didácticos que con un sentido crítico.

Tomó en cuenta el alcance de la televisión, mas eligió la radio como plataforma de una serie de programas sobre poesía francesa. Durante el verano de 1958, Paz llevó a cabo estos programas para XEUN, Radio Universidad.

A él le tocó inaugurar las nuevas oficinas de la emisora y el equipo, pues antes no se podían conservar las grabaciones, porque sólo se transmitía en vivo. La mudanza de XEUN, de ser vecinos de San Ildefonso a la colonia Del Valle, hizo que las emisiones se pudieran grabar con las nuevas tecnologías de esa época.

El rescate de estos once programas estuvo a cargo del ensayista Ángel Gilberto Adame, quien halló las grabaciones y apoyó en la investigación hemerográfica. La transcripción y catalogación la hicieron Arely Pantoja y Esteban López Aréchiga.

Guillermo Sheridan escribe el prólogo que documenta la relación de Paz con la sonoridad del poema en voz alta, mientras que Fabienne Bradu colaboró con el epílogo. Es una edición sumamente cuidada, tanto en los comentarios de Paz como en las versiones al castellano de la poesía francesa.

La editorial Gallimard de París otorgó el permiso para reproducir poemas de los autores que fueron leídos en los programas, cuyos derechos le pertenecen; es el mismo sello editorial bajo el que Paz publicó varios libros de poesía, incluyendo el volumen en la colección La Pléiade. En 1957, la XEUN trasmitía dieciocho horas diarias en tres frecuencias, ya desde las nuevas oficinas en la Del Valle.

El director era Pedro Rojas, pero su brazo derecho era el escritor catalán Max Aub, quien “soportaba de mala gana el estruendoso cargo de director del servicio coordinado de Radio, Televisión y Grabación de la UNAM”, revela Sheridan. Por ese tiempo inició la serie Voz Viva de México (y más tarde de Latinoamérica) con varios escritores grabando ellos mismos su propia obra.

La serie inició con Alfonso Reyes. A Paz le tocó grabar su disco en 1961, pero antes le propuso a Aub el proyecto radiofónico.

Sheridan rescata una carta de Paz a Max Aub, en donde fija su postura sobre las posibilidades sonoras de la lírica: “‘Los discos de poesía son aburridísimos. No son poesía dicha sino leída; no obstante, creo que una de las direcciones de la poesía futura será volver a la palabra física, a la palabra como elemento sonoro.

Será un cambio tan radical como el de la pintura abstracta, aunque en el sentido opuesto. Mallarmé lo presintió.

Él es el fin de la escritura poética y el principio del poema-partitura (lo opuesto del ideograma). Ve (oye) Un coup de dés: tipografía, blancos, caracteres, todo, es escritura sonora’”.Porque al “leer poesía en voz alta, o al escucharla, ingresamos a un gerundio mental y físico, percibimos el tiempo ocurriendo en nuestro ser.

Paz dice que al escuchar poesía, ‘literalmente, el poema se hace y se deshace frente a nosotros’, y quizá del mismo modo el escucha, ciego eventual asido de la mano del poema, se hace y se deshace en el tiempo”, reflexiona Sheridan. Aub pensó en el actor francés Pierre Comte, de paso por México, para que leyera los poemas en francés y estuviera presente durante las intervenciones de Paz.

Es un interlocutor y un apoyo para la divulgación de la lírica moderna, un lector de poesía francófona que, en ciertas ocasiones, interviene cuando Paz le pregunta si le gustó o no el poema, o que aporta alguna referencia de tal o cual autor. También participa un locutor de la radio universitaria y, en un par de ocasiones, Juan José Gurrola.

El primer programa se dio a conocer el 20 de junio de 1958 y se repitió el siguiente domingo por la mañana. En la cabina estuvieron Paz, Pierre Comte y el locutor Juan Rodríguez Yerena.

Este último lee: “Radio Universidad Nacional de México presenta una emisión de Octavio Paz y Pierre Comte: Algunos poetas franceses del siglo XX: una antología caprichosa. Hoy: Guillaume Apollinaire”.

Interviene Paz: “En los años que Picasso pintaba saltimbanquis y cirqueros, Apollinaire escribía Un fantasma de nubes. A esa época también pertenecen otros poemas como Ventanas, que fue una suerte de manifiesto al cubismo poético, y el extraño, El músico de Saint-Merry, en el que hay una atmósfera que recuerda a Chirico”.

Y lee el poema en castellano; luego Comte habla de Apollinaire como un innovador y popular poeta, y cuenta que varios de sus poemas se volvieron canciones.Otras emisiones fueron dedicadas a cinco poetas surrealistas (Paul Éluard, Benjamín Péret, Robert Desnos, Pierre Reverdy y André Breton); después continuó con Saint-John Perse, Henry Michaux, Jules Supervielle, Germain Nouveau y Jean Jouve.Cabe recordar que Paz tuvo épocas de cercanía con la UNAM y otras no tanto. Sería una exageración decir que fue una presencia constante, porque tenía mucho que ver quién estaba al frente como director de difusión cultural.

Con Jaime García Terrés pudo participar en varias actividades tanto en la Casa del Lago con el grupo de Poesía en Voz Alta y en la Revista de la Universidad. “Cuando leía un poema, al tiempo que mantenía la hoja de papel muy cerca de sus ojos por coquetería, pues no se resignaba a llevar lentes a pesar de su miopía, Paz parecía descubrir sus propias palabras como si se tratara de la partitura de otro músico. En su voz se filtraba el asombro de haber escrito ese poema, pero también vibraba la duda de si era realmente un buen poema y buscaba con intermitentes miradas hacia el público un asentimiento que sólo percibía en el silencio de los presentes. […] Carente de tonos excesivamente coloridos, su voz imprimía los sentimientos que aspiraba a despertar en una leve aceleración del ritmo y una subida de volumen, cual un preludio a la asfixia, pero sin perder la clara cadencia de la cascada verbal”, recuerda Bradu.

Los lectores pueden escuchar los programas rescatados, gracias a que Radio UNAM facilitó el acceso a las emisiones, a través del siguiente sitio: https://soundcloud.com/zonapaz/sets/antologia-caprichosa