Leandro "Poroto" Fernández: "La mayor satisfacción es ganar con un auto que armamos nosotros"

FERNÁNDEZ.— El invierno santacruceño marcó el regreso de “Mateando con Carlos“, el ciclo de entrevistas del Grupo La Opinión Austral que en este 2026 inició su segunda temporada recorriendo las historias de los protagonistas del deporte provincial. Para el segundo programa elegimos visitar el taller de Leandro “Poroto” Fernández.
Allí, entre motores desarmados, herramientas y el mate de por medio, apareció un costado que muchas veces el público no alcanza a ver: detrás del piloto hay un mecánico, un preparador y un apasionado que construye, junto a su padre y un grupo de amigos, prácticamente todo lo que después sale a competir. “Nosotros hacemos la mayoría de las cosas. Los motores los hacemos nosotros, las cajas, el ploteo del auto, la alineación… todo sale de este taller”, resumió.
Una pasión heredada La historia inició mucho antes de la primera carrera. Fernández recordó que el automovilismo llegó naturalmente por la influencia de su padre, histórico apasionado de la actividad. “Cuando empecé la Escuela Industrial ya me gustaban mucho los fierros.
Papá siempre estuvo metido en el automovilismo y cuando tuve la edad compramos un Fórmula. Lo fuimos armando nosotros, con amigos del colegio, siempre con la idea de hacerlo con nuestras propias manos”.
Aquella experiencia terminó convirtiéndose en una escuela. Su padre había regresado a las pistas luego de participar como piloto invitado en la categoría Fiat 128 y el entusiasmo volvió a instalarse definitivamente en la familia. “Él empezó de nuevo con el 128, aprendió muchísimo de motores junto a Jorge Vargas y yo seguí desarrollando el Fórmula.
Desde ahí nunca dejamos de estar metidos en esto”. El campeonato que cambió todo Después de varias temporadas de aprendizaje llegó el gran premio.
En 2017 consiguió el campeonato de Fórmula, un logro que todavía recuerda con especial cariño. “Fue un año muy lindo porque había muchos autos y muy buenos pilotos. Nos llevó bastante trabajo llegar hasta ahí, pero cuando pudimos salir campeones fue una alegría enorme.” Aquella conquista abrió una nueva etapa. “Después compramos el 128 y empezamos en la 1300.
Ya en el segundo año peleamos el campeonato hasta la última vuelta de la última carrera. Lo perdimos por muy poquito, pero fue una temporada espectacular.” De la 1300 a la 1600 Con el paso de los años fue acumulando experiencia en distintas categorías.
Hoy reconoce que la principal diferencia entre la 1300 y la 1600 no pasa únicamente por la potencia. “La 1300 es mucho más delicada para manejar. Si te equivocás en una curva después cuesta muchísimo recuperar porque el auto no tiene potencia de sobra.
En la 1600, si bien también está muy pareja, tenés un pequeño margen más para recuperarte.” También explicó por qué terminó inclinándose por seguir desarrollando el Fiat Uno. “Ya teníamos los autos, los motores y todos los repuestos. Hoy los costos son muy altos y tener una misma plataforma para trabajar hace todo mucho más sencillo.” Calafate, una experiencia distinta En esta temporada Fernández también decidió competir en El Calafate, donde la categoría presenta algunas diferencias reglamentarias respecto a Río Gallegos.
Más allá de los aspectos técnicos, reconoce que correr fuera de casa tiene otro sabor. “Es lindo salir, viajar con papá, con la familia y con los chicos que nos acompañan. Ya cuando cruzás Güer Aike el fin de semana se vive distinto.
Obviamente uno quiere ganar, pero también lo disfrutás de otra manera.” Sobre el circuito destacó que exige mucho más en los sectores lentos. “Tiene curvas muy trabadas donde todavía seguimos aprendiendo. Nosotros llegamos el viernes a la noche y casi no tenemos tiempo para probar, así que hay que adaptarse rápido.” También valoró el compañerismo que encontró entre los equipos. “Cuando necesitás un repuesto o una mano siempre aparece alguien dispuesto a ayudarte.
Eso hace muy lindo ir a correr allá.” “La satisfacción es doble” Durante la charla quedó claro que Fernández disfruta tanto del trabajo en el taller como de las carreras. Quizás por eso la mayor emoción no llega únicamente cuando aparece una bandera a cuadros. “Lindo es cuando andás adelante con un motor que armaste vos.
Sabés que salió de este taller y eso te da una satisfacción enorme.” Aunque reconoce que la contracara también existe. “Cuando el resultado no acompaña tampoco tenés con quién enojarte. Lo hiciste vos.
Le pusiste todo el cariño, todo el trabajo y a veces los fierros tienen esas cosas.” Un equipo que funciona como una familia Lejos de atribuirse todos los méritos, Fernández insistió varias veces en agradecer a quienes forman parte del proyecto. “Somos seis o siete personas que siempre están dando una mano. El Gallego Fernández hace toda la suspensión y siempre está disponible, aunque lo llamemos un sábado a la noche.
Los chicos terminan tarde un día y al otro ya están de nuevo en el taller cargando las cosas.” Esa estructura, construida con esfuerzo, es una de las razones por las que sigue apostando al automovilismo regional. “Cuando veníamos ganando y se rompió la caja fue un golpe, pero al mismo tiempo sabíamos que el auto estaba. Eso te da fuerzas para seguir trabajando.” Mirar el automovilismo nacional sin dejar de soñar Como cualquier piloto, Fernández también imagina un futuro en categorías nacionales.
El Turismo Pista aparece como el gran objetivo. “Es una categoría muy linda, con muchísimo parque. Siempre digo que no es imposible.
Hay que hacer un proyecto serio, como hicieron otros pilotos de Santa Cruz.” No obstante, reconoce que el contexto económico obliga a ser cautelosos. “La situación está complicada para todos. Conseguir apoyo no es sencillo.
Pero eso no significa que el sueño desaparezca.” El orgullo del semillero santacruceño Uno de los momentos más emotivos de la entrevista llegó cuando hablamos del crecimiento de varios pilotos santacruceños que hoy compiten a nivel nacional. Fernández no ocultó el orgullo. “Es lindo prender la televisión y ver a chicos que corrieron acá.
Sabemos el sacrificio que hicieron y por eso da mucha alegría que les vaya bien.” Un 2026 lleno de desafíos Mientras continúa peleando en la 1600 de Río Gallegos y mantiene expectativas en el campeonato de El Calafate, Fernández tiene claro cuál es el camino. “No siempre se puede pensar en el campeonato. Primero hay que tratar de ganar carreras.
Después veremos para qué estamos.” Y mientras los resultados llegan o se hacen esperar, la rutina no cambia. El taller vuelve a llenarse de herramientas, motores y amigos.
Porque para Leandro “Poroto” Fernández el automovilismo empieza mucho antes de bajar la visera del casco. Empieza en ese lugar donde cada pieza se arma con paciencia, trabajo y pasión, convencido de que el verdadero triunfo también se construye entre llaves, mates y sacrificio compartido.
Information from La Opinión Austral (Santa Cruz). Edited by: Noticias Today.
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