RÍO GALLEGOS.— El triunfo de La Selección Argentina, en el cierre de la fase de grupos del Mundial de Estados Unidos, dejó imágenes imborrables tanto dentro como fuera de la cancha; a pesar de que Lionel Messi inició el encuentro en el banco de suplentes, el ingreso del capitán en la segunda mitad del partido modificó, por completo, el desarrollo del juego, desatando la euforia absoluta de sus seres queridos en las tribunas. La sola presencia del astro del Inter Miami revolucionó el esquema ofensivo nacional; con una definición magistral, que sirvió para sentenciar el marcador, el diez anotó su gol número seis en esta Copa Mundial de la FIFA, una conquista de altísima factura técnica que provocó que, la locura de su familia, se desatara en la intimidad del palco oficial del estadio de Dallas.

En este marco, uno de los focos de atención de las cámaras, en la antesala del gol, estuvo puesto en la vestimenta seleccionada por Antonela Roccuzzo; manteniendo una línea estética, que ya se transformó en una suerte de cábala familiar; la influencer se vistió, nuevamente, con la camiseta titular de la Selección argentina, portando, con orgullo, las bandas albicelestes. Este criterio estético, para alentar a la Scaloneta, no fue una determinación aislada de la empresaria rosarina; se trató de una decisión que imitaron sus hijos Thiago, Mateo y Ciro, quienes ingresaron al sector preferencial luciendo la misma indumentaria oficial que su madre.

El desahogo definitivo, para el clan Messi, llegó en el momento en el que Lionel parea el tiro libre; segundos después de la pelota, que se colgó del ángulo luego de el disparo del capital haciendo estéril el esfuerzo del arquero de Jordania, las cámaras de la transmisión televisiva internacional abandonaron el terreno de juego para apuntar, de forma directa, hacia las gradas preferenciales. En ese preciso momento, los monitores captaron el costado más humano y sensible de la jornada mundialista; entonces, se pudo ver el emotivo festejo de Antonela, quien, en medio de los gritos de gol de los miles de fanáticos argentinos presentes en el estadio, se fundió en un tierno y apretado abrazo con el más pequeño de la dinastía, Ciro Messi, coronando otra tarde histórica para el fútbol nacional.