Alberto Núñez Feijóo se posicionó durante su intervención en Barcelona rechazando cualquier tipo de transacción política. "No vengo a pedir favores, ni tampoco a regalarlos", afirmó, al tiempo que descartó buscar "atajos" mediante una posible moción de censura. Sus declaraciones se producen después de que defendiera públicamente la viabilidad de una mayoría parlamentaria alternativa que incluiría a PP, Vox, PNV, Junts, UPN y Coalición Canaria.

Feijóo insistió en la existencia de una mayoría de 184 diputados en el Congreso y el Senado que ha votado conjuntamente en diferentes materias legislativas. El líder popular enfatizó la necesidad de trasladar la teoría a la práctica: "Lo que se dice no tiene ningún valor si no se acompaña de hechos coherentes". Respecto a Cataluña, argumentó que la comunidad "no debería seguir aspirando a lograr las cosas ni por colisión ni por coacción, sino por convicción".

En su discurso ante los representantes de la economía catalana, Feijóo presentó varias prioridades programáticas que incluyen la prosperidad económica, el fortalecimiento de los servicios públicos, el control de la inmigración y la reducción tributaria. Específicamente, destacó la importancia de mejorar las inversiones en infraestructuras, incluyendo las hídricas, más allá de las inversiones ferroviarias tradicionales.

Ante la consulta de la presidenta del Cercle d'Economia sobre un nuevo modelo de financiación autonómica, Feijóo planteó la necesidad de revisar tanto los ingresos como los gastos de las comunidades autónomas. El líder del PP abogó por un sistema pactado entre todas las partes, bajo lo que denominó "sentido común". Previamente, Feijóo mantuvo un almuerzo de trabajo con miembros de la junta directiva y empresarios destacados del sector.