“Representamos a nuestra isla, pero también a África”, proclamó orgulloso al final de la gesta Pedro Leitão Brito, alias Bubista, el entrenador de Cabo Verde. Sus palabras sonaron a mensaje de esperanza. “Los países más pequeños prueban que nada es imposible con determinación, enfoque, fuerza de voluntad y resiliencia.

El trabajo da dignidad a la persona”, aseveró después de empatar con Arabia Saudí (0-0) y clasificarse (con ayuda de España) para los dieciseisavos del Mundial, donde retará a Argentina. Nunca un país tan pequeño, un archipiélago de diez islas de apenas medio millón de habitantes, había llegado tan lejos en el fútbol.

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