Mel Brooks cumple 100 años: un siglo junto al hombre más gracioso del mundo
Mel Brooks cumple 100 años este domingo 28 de junio. Es la mejor demostración posible de que la risa sin dudas alarga la vida.
Al estar tan lejos de los homenajes que se preparan en su honor en distintos escenarios de Nueva York y Londres, donde algunas de sus mejores creaciones se siguen representando regularmente, lo mejor es ver (o volver a ver) el tributo audiovisual definitivo sobre la vida y la obra de quien llegó a ser reconocido con justicia como el hombre más gracioso del mundo. En la plataforma HBO Max están disponibles los dos episodios de Mel Brooks: ¡el hombre de 99 años! (The 99 Year Old Man!), casi cuatro horas de recorrido imperdible en clave documental dedicadas a celebrar a Brooks, honrar su trayectoria, capturar los mejores momentos de su vida y tratar de entender cuál es el secreto de un éxito tan perdurable en el mundo de la comedia.
Por cierto, Brooks encontró siempre la manera de explicar con palabras (la locuacidad sin freno siempre fue uno de sus mejores atributos) por qué llegó tan alto. Tuvo un aliado invalorable en esa búsqueda: el altísimo concepto que tuvo y tiene de sí mismo. “Siempre fui un gran admirador de mi propio trabajo.
De todos los autores que conozco soy uno de los más graciosos y entretenidos”, expresó una vez. Cuando se encontró con el primero que festejó esa sentencia como un chiste tuvo que explicar que nunca había hablado más en serio.
Pero la verdad del humor incansable e interminable de Brooks está en las entrelíneas del documental que dirigió uno de sus mejores discípulos y, por sobre todo, un representante cabal de la misma raza de artistas. Como el homenajeado, Judd Apatow se reconoce antes que nada como un comediante.
Alguien que eligió como vocación de toda la vida la complicadísima tarea de ganarse el pan de todos los días haciendo reír a la gente. En el caso de Brooks, queda claro hasta en los pliegues más diminutos de su multifacética obra que ante todo la comedia funcionó en su caso como un mecanismo de supervivencia.
Y un antídoto contra la muerte. “Cuando mueres todo es muy silencioso, no vas a ningún lado. La comedia, en cambio, es pura alegría y dicha.
Es algo vivo, lo que nos hace seguir adelante”, dice en un tramo del documental a través de una entrevista de archivo rescatada por Apatow. Hace algunos meses que Brooks no se hace ver en público.
Pero jamás dio señales de querer retirarse. Todo lo contrario.
Su última aparición (virtual, en este caso) tuvo la forma de un video pregrabado que se presentó por primera vez frente a un selecto auditorio integrado por los más altos ejecutivos de la industria del cine y los dueños de las mayores cadenas de exhibición del mundo. Eso sucedió a mediados de abril pasado en la edición 2026 de CinemaCon, la convención anual organizada en Las Vegas que funciona como termómetro del estado del cine industrial más poderoso del planeta y un anticipo de los próximos grandes estrenos generados en Hollywood.
Allí, Brooks anunció formalmente el título de su próxima película. Spaceballs: The New One es nada menos que la secuela de S.
O. S. hay un loco en el espacio, la celebrada parodia de Star Wars que llegó a los cines en 1987. “Spaceballs 2: en busca de más dinero no va a ser el título de esta película”, dice Brooks en el anticipo con su inconfundible voz de fuerte acento neoyorquino, ronca y enfática. “¿Por qué no?
Porque después de todos estos años encontré el dinero. Estaba en el sótano de mi casa”, remató antes de aclarar por qué eligió “The New One” (la nueva) como título de la secuela. “Es igual que la anterior, pero más nueva”, expresó.
Brooks se reserva el papel de productor y la promesa de una aparición, al igual que en la primera parte, como Yogurt, un personaje ciertamente parecido al maestro Yoda. La dirección es de Josh Greenbaum a partir de un guión firmado por Josh Gad, una de las incorporaciones a un elenco que recupera a varias de las figuras originales: George Wyner, Bill Pullman, Dahne Zuniga y Rick Moranis, que deja atrás con esta película un voluntario retiro de la actuación que había iniciado en 1997.
El estreno en cines de la segunda parte de S. O.
S. hay un loco en el espacio está confirmada para el 23 de abril de 2027 en coincidencia con los 40 años de la aparición del film original. Los detalles argumentales y los nuevos personajes permanecen en secreto, según adelantó Amazon MGM a través de una declaración que parece escrita por el mismísimo Brooks: “Están bajo llave como si estuviesen protegidos por un escudo Schwartz de máxima seguridad”.
Lo que está comprobado que sí escribió Brooks, asimismo de anunciarlo con su voz, es el regocijante texto con su sello cómico inigualable con el que anunció en 2025, a través de un video, la confirmación de la secuela. Lo hizo, como era de esperar, con el mismo estilo visual usado en el comienzo de cada nuevo episodio de La guerra de las galaxias: “Hace 38 años sólo existía una trilogía de Star Wars.
Pero desde entonces hubo... una trilogía de precuelas, una trilogía de secuelas, una secuela de la precuela, una precuela de la secuela, innumerables series para televisión derivadas de la película, una película derivada de la serie que había sido derivada a la televisión y que al mismo tiempo es una precuela y una secuela... Pero 38 años solo hubo una Spaceballs.
Hasta ahora...” También en abril, mientras era representado en CinemaCon por buena parte del elenco de esta esperada continuación, Brooks grabó otro video. En este caso con un mensaje de felicitación y saludos a Eddie Murphy, que ese mes recibió el premio anual a la trayectoria otorgado por el American Film Institute (AFI), la misma institución que en las últimas horas distinguió a Locura en el Oeste (Blazing Saddles, 1974), una de las mejores creaciones de Brooks para el cine, como la película estadounidense más divertida de todos los tiempos.
Poco después, en mayo, se confirmó que el monumental archivo de Brooks (con cerca de 160.000 documentos y más de 5000 fotografías) quedará bajo la custodia del National Comedy Center, el más importante espacio de preservación del arte y la historia de la comedia en los Estados Unidos. En ese acervo hay borradores, documentos de producción, notas y material visual que recorren todas las etapas de cada una de las creaciones de Brooks a lo largo de las últimas siete décadas.
Algunos elementos de ese archivo tienen un valor extraordinario, como el cuaderno con apuntes y chistes sobre distintas situaciones de comedia que Brooks utilizó durante la Segunda Guerra Mundial, mientras cumplía tareas como ingeniero y especialista en desenterrar minas en las fuerzas estadounidenses instaladas en distintas zonas del frente europeo, sobre todo Francia. También se guarda allí la letra original manuscrita de “Primavera para Hitler”, la canción que identifica mejor que ninguna otra a Los productores.
Bosquejos gráficos y visuales de los guiones de El joven Frankenstein, Locura en el Oeste y otras películas, y una enorme colección de fotografías, algunas de las cuales aparecen en la autobiografía que escribió al cumplir 95 años: ¡Todo sobre mí! Mi vida extraordinaria en el mundo del espectáculo.
Brooks nació hace un siglo, el 28 de junio de 1926, en Brooklyn (Nueva York) como Melvin James Kaminsky. Y consagró su vida entera a un solo objetivo: salir a buscar la risa del público.
No una sonrisa modesta o amable, sino la carcajada más estruendosa posible. Su estilo de comicidad nunca fue sutil, elegante o distinguido.
Prefería la burla desaforada, la referencia irreverente, la provocación directa, la parodia en el sentido más amplio. Creía en el impacto directo del chiste vulgar o la referencia escatológica.
No hay mejor ejemplo que el una de las clásicas escenas de Locura en el Oeste, cuando se le sucedió llenar la pantalla de ruidos de flatulencias luego de mostrar a un grupo de cowboys compartiendo el clásico plato de frijoles y porotos junto a las caravanas. “Tengo mal gusto, pero con una profunda base de intelectualidad”, expresó una vez a conciencia para devolver todos los reproches que recibía al respecto. No hay casi nada disponible de Brooks en las plataformas de streaming que funcionan en la Argentina.
Solo Netflix incluye en su catálogo la versión definitiva de Los productores (2006), con Matthew Broderick, Nathan Lane y Uma Thurman (la misma obra que representaron en Buenos Aires Guillermo Francella y Enrique Pinti, dos grandes admiradores del centenario cómico), y en Disney+ pueden verse Las angustias del doctor Mel Brooks (High Anxiety, 1977), gran tributo en clave burlona al cine de Alfred Hitchcock, y la segunda parte (en serie) de La loca historia del mundo, estrenada a comienzos de 2023 con Brooks como presentador de cada segmento. Lo medular de su obra no está al alcance de las nuevas generaciones en streaming: Las doce sillas (1970), Locura en el Oeste (1974), El joven Frankenstein (1974), el largometraje mudo La última locura de Mel Brooks (1976), La loca historia del mundo (1981), Ser o no ser (1983), S.
O. S. hay un loco en el espacio (1987), ¡Qué perra vida! (1991), Las locas, locas aventuras de Robin Hood (1993), Drácula: muerto pero feliz (1996).
Queda siempre el esperanzado consuelo de que en algún momento, como tantas otras veces, volverá a la TV abierta su máxima creación para ese medio, Super Agente 86 (1965-70), esa insuperable sátira al mundo del espionaje internacional que desde su estreno se convirtió en favorita de varias generaciones de argentinos. No hubo nada en el mundo del espectáculo que le fuera ajeno a Mel Brooks: actor, productor, director, guionista de cine y TV, dramaturgo, compositor de canciones.
Es por eso uno de los pocos miembros del club del EGOT (los ganadores del Oscar, del Tony, del Emmy y el Grammy). El documental de HBO Max recorre todos los aspectos de su vida, incluyendo el sentimental, con un capítulo muy especial dedicado a Anne Bancroft, la inmensa actriz que se convirtió en la compañera definitiva de arte y de vida del centenario artista.
En 2021, la agencia Associated Press le preguntó si pensaba mucho en la muerte. “Dejé de hacerlo después de cumplir los 60 -respondió- porque si lo hacía estaría pensando en ello todo el tiempo. Si llegara a suceder sería un día triste.
Para todos, menos para mí. Disfruto de la vida.
Me gusta hacerlo mientras puedo”.
Information from La Nación. Edited by: Noticias Today.
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