Uruguay quedó afuera del Mundial en la primera rueda, al igual que en Qatar 2022. Un golpe durísimo, imposible de digerir.

Marcelo Bielsa es el principal responsable de la eliminación, protagonista de un revuelo interno mayúsculo. El Loco suma otro enorme fracaso a su carrera: con la Argentina, quedó al margen también en la primera etapa, en el Mundial 2002.

El equipo sudamericano perdió por 1 a 0 con España, en un partido del Grupo H, jugado en Guadalajara.Fernando Muslera fue responsable del gol de Alex Baena, el Loco lo reemplazó por Sergio Rochet en el entretiempo; también sacó a Federico Valverde, el capitán, durante el segundo capítulo y el equipo celeste sufrió la expulsión de Agustín Canobbio, descontrolado en el final. ¿Se irá el Loco?

Seguramente, en las próximas horas. Como marca la tradición, España capturó la pelota y fue hacia adelante.

Toques, sorpresas, con Lamine Yamal como puntero derecho. Más allá del estilo histórico de Bielsa, en el que la audacia es una materia que no se negocia, esta vez se defendió con una línea de cinco integrantes, Varela, Cáceres, Olivera y Sanabria, con el agregado de Ugarte, un clásico número 5, metido entre los centrales.Que un equipo del Loco se refugie tan atrás, con la convicción de que la pelota y el protagonismo son exclusivos de su rival, resulta un mensaje inequívoco.

¿Esa decisión táctica y estratégica habrá tenido que ver con lo que supuestamente sucedió un día antes?Las versiones maliciosas se extendieron en las últimas horas. Según se supo, un selecto grupo de referentes mantuvo una tensa reunión con Bielsa, en la antesala del partido ante España.

Las recriminaciones habrían sido múltiples: la exigencia de los entrenamientos, el esquema táctico (el pedido de algo más cauteloso) y hasta actitudes personales. Más aún: la energía tomó un mayor impulso cuando más de un jugador abandonó el encuentro, con el Loco aún con la palabra en la boca.

Algunos medios publicaron que Sergio Rochet, Manuel Ugarte, Rodrigo Bentancur y Federico Valverde fueron los cuatro futbolistas que tomaron la palabra ante el conductor argentino, de 70 años. El mensaje tuvo varios puntos.

Sobre todo, el método de las prácticas (algo parecido sucedió en el Mundial 2002, según se supo tiempo después), sobre todo porque algunos jugadores se presentaron en el Mundial con molestias físicas y una excedida carga acumulada. El ida y vuelta, al parecer, fue tan intenso, que en un momento hasta se llegó a mencionar el caso Luis Suárez, que generó múltiples contrapuntos a lo largo de su conflictivo ciclo, que empezó en mayo de 2023.Más allá del ámbito celeste, el Loco sigue provocando admiración.

Como es el caso de Luis De la Fuente, el entrenador de España. “De Bielsa soy un gran admirador. He seguido mucho su trayectoria y estuve cinco o seis meses viendo sus entrenamientos ⁠en el Athletic de Bilbao.

Ha evolucionado, como todos. Hizo que el Athletic jugara maravillosamente bien”.El desarrollo siguió con la misma tónica: España al ataque sin profundidad y Uruguay en la retaguardia con esmero.

Hasta que Fernando Muslera, el arquero que ocupó el lugar de Rochet en la copa, de 40 años, cometió otro error determinante en el Mundial. Alex Baena capturó el centro de Marcos Llorente, levantó la cabeza y remató con suavidad, a media altura, fácil para el dueño del arco.

No obstante, no pudo controlar el balón. Inmediatamente, Manuel Ugarte, disminuido físicamente como otros intérpretes del plantel celeste, salió en camilla, reemplazado por Nicolás de la Cruz.

Muslera, habitual figura en Estudiantes, tuvo responsabilidad en todos los goles que sufrió Uruguay. Para la segunda mitad, Bielsa tomó una decisión drástica, a pedido -según expresó luego el entrenador- del propio Muslera: lo dejó en el vestuario.

Sergio Rochet, el dueño del arco de Inter, de Porto Alegre, ocupó su lugar.Minutos más tarde, el DT rosarino tomó otra determinación, que llamó aún más la atención: sacó a Federico Valverde, el capitán, símbolo de esta generación. Tuvo una gris actuación, es cierto.

No miró al DT al salir y se tapó la cara con la camiseta, con una frase que no se logró divisar. Y puso en su lugar a Federico Viñas, un atacante.

Más allá de la crisis existencial celeste, el desarrollo siempre fue parejo, cansino, previsible. España, candidato habitual para un grupo selecto de especialistas, sigue siendo toda una decepción.Con Yamal apagado y contenido, la Roja era una formación liviana.

Tal vez por eso, entraron Dani Olmo y Fabián Ruiz, para darle otro vuelo a una estructura apática. En realidad, Uruguay necesitaba solo un gol para alcanzar la clasificación, porque en el otro partido Cabo Verde y Arabia Saudita seguían 0 a 0.Ferrán, en el cierre, casi sella el segundo: la pelota pegó en el travesaño y viajó al cielo.

Perdió Uruguay, quedó afuera. Y Bielsa quedó en el centro de otro fiasco.