Todos los que compartieron un vestidor con él hablan de la buena imagen que tiene Guillermo Ochoa entre ellos, lo mismo Mateo Chávez, al que punto aparte, le llegó como al veterano guardameta, una noche única y especial. "Para nosotros Memo es un ejemplo a seguir.

Es el primero en salir a entrenar, el último en terminar, es el que siempre está en el gimnasio y algo como lo que le pasó esta noche está más que merecido". Sincero y hasta algo ingenuo, Chávez sonríe con disimulo cuando acepta que Memo Ochoa es una huella importante en Selección.

"Es nuestro ídolo, no sé realmente qué decirle porque yo tengo poca experiencia con el Tri y él en cambio ya sabe todo eso, entonces lo único que queda es aplaudir todo lo que hizo". Chávez, el hijo de Paulo César 'el Tilón', el que despuntó con Chivas y se fue a Países Bajos a jugar, ya pudo gritar un gol en el Mundial.

Lejos de inflamarse de orgullo, acepta que está en una posición de aprendizaje y que su tanto sirvió para abrir un partido enlatado por los checos. "Sirvió para un partido tan complicado como el que se da a estos niveles.

Tratamos de hacer nuestro juego, sabíamos que no debíamos desesperarnos y fue cuando vino el contragolpe que detonó todo, así que estuvo muy bien, con el espacio abierto funcionó". Para Mateo ese contragolpe fue volar, frenar y volver a volar hacia la gloria, "soñaba con dar una asistencia, ni siquiera un gol, lo que quería era que rugiera el estadio con ese grito y me tocó a mí, siento muy bonito, esto me lo voy a llevar hasta la tumba".

Mateo Chávez no estaba señalado para ser inicialista en los partidos como pasó en los anteriores dos juegos, no obstante en esta ocasión que abrió el partido, marcó un gol inolvidable.