Jesús es una de las personas más veneradas de la historia humana reciente. Gracias al desarrollo de la Iglesia católica y las otras ramas del cristianismo a lo largo de estos 2000 años, se logró sostener la idea de su existencia.

Aunque hay pruebas escasas de su paso por la Tierra, los fieles confían en algunos de los elementos considerados “santos” y que confirmarían quién fue. En esa misma línea, recientemente una investigación habría comprobado escritos milenarios que coinciden con la vida de un hombre revolucionario que enfrentó en Judea a los romanos y se proclamó hijo de Dios.

La historia del “salvador” tiene diferentes incógnitas y muchos historiadores intentaron responderlas con elementos arqueológicos. Desde el Santo Sudario de Turín hasta la corona de espinas, elementos que para muchos son símbolos probatorios de Jesús.

Más allá de los anteriormente mencionados, una investigación publicada por Biblical Archaeology se refirió a dos textos que se escribieron en años posteriores a la crucifixión de Jesús y que relatan el nacimiento del cristianismo como religión.Uno de los textos corresponde a Tácito, un historiador romano que nació 55 años después de la muerte de Jesús. En su obra llamada Anales, escrita alrededor del año 116 d.C., hizo referencia a un grupo conocido como “cristianos”, que eran perseguidos por el emperador Nerón.El romano mencionó en sus líneas que este movimiento seguía la imagen y palabra de un tal Jesús, quien había sido ajusticiado durante el reinado del emperador Tiberio, y cuya muerte fue ordenada por Poncio Pilato, gobernador de la provincia romana de Judea en aquel entonces.Este escritor no era afín a las ideas cristianas y expresó su opinión al respecto.

Asentó que se trataba de una religión “malvada” y una “superstición mortal”. De esta manera, lo que se pronunció allí es lo que coincide con los hechos históricos.

Por otro lado, los escritos de Josefo se consideran una parte crucial para comprender cómo era la vida en la Judea del siglo I. En su libro Antigüedades judías, hecho en el año 93/94 d.C., hizo dos referencias a Jesús.

La primera referencia es hacia Santiago, conocido como el presunto hermano de Cristo. “El hermano de Jesús, a quien llaman Mesías”, plasmó.Al mismo tiempo, se indicó que Jesús fue un hombre “sabio” y un maestro que la gente aceptaba con “alegría”. Aunque no se haya encontrado una tumba o restos personales de la figura cristiana, la investigación sugirió que ambas pruebas deberían considerarse, ya que constatarían que un hombre de características similares a las que indica la Biblia existió hace 2000 años.