Imaginemos ocho carreteras de dos carriles donde los coches circulan a mucha velocidad. Cuando el tráfico aumenta, al final acaban formándose retenciones.

De repente, ahora aparece la posibilidad de pasarse a una única superautopista de 16 carriles. Aunque los vehículos vayan un poco más despacio, la cantidad de automóviles que puede desplazarse al mismo tiempo es inmensamente mayor.

Y asimismo, con un mayor ahorro de energía.Seguir leyendo...