Tiempos confusos, líneas difusas, trazos borrosos. Todo el tema de la investigación y más que previsible causa contra el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero está edificada sobre arenas movedizas.

El reproche ético y político a buena parte de sus actividades privadas, con sus vínculos especialmente con Venezuela, pero donde aparecen también China y vaya usted a saber si los Emiratos, es ya un monumento a lo que debería ser un estatus de expresidente que permita distinguir entre influencia y delito. Algo bueno tal vez saldrá de todo esto y habrá en el futuro mayor transparencia, pero nada de eso borra la suspicacia y la desazón ciudadana ante políticos y jueces, que hace tiempo que bailan juntos una danza en la que en ocasiones parece que la justicia acelera o frena de acuerdo con tiempos y hasta motivaciones políticas.Seguir leyendo...