SANTA FE.— Para quienes abrazamos esta profesión, los recuerdos se entrelazan con el presente. A nadie se le pudo pasar por alto lo que significó ese 22 de junio de 1986, cuando bajo el sol abrasador del Azteca mexicano, Maradona limpiaba cuanto inglés se le cruzó por delante para convertir el gol soñado, el más lindo de la historia.

Para Víctor Hugo Morales, el relato más bonito e inmortal. Y para Daniel Arcucci, quien supo construir una amistad profunda con Maradona, un sinnúmero de anécdotas y vivencias que lo emocionaron, 40 años después, con el mismo calor de aquella tarde mexicana, otra escenografía, otro país y otro protagonista.

Aquella vez fue Diego, esta vez fue un Messi que frotó la lámpara que el otro genio le dejó. O le tiró desde el cielo. -Daniel, no paramos de sorprendernos con Messi… -Tengo la dicha de compartir el micrófono en este Mundial con Enrique Macaya Márquez.

Y él cerró el comentario diciendo que Messi es un milagro… Y mirá que él, con su estilo, siempre fue exigente con Messi porque aún hoy lo pone a Di Stéfano por encima, por ejemplo. -Macaya emplea el término “milagro” y digo que la lengua española no tiene un adjetivo calificativo que no se haya empleado para definirlo… -Todo tiene una explicación, para mí. Y creo que es una cuestión de híper profesionalismo… El se preparó para esto, para brillar a esta edad, para prolongar su carrera como lo viene haciendo.

Y hay también algo mágico y milagroso, a lo que hacía referencia Enrique. -¿Ganamos bien o no tanto? -El equipo no voló a la altura de lo que nos tenía acostumbrado y después del penal hubo mucho de desconcierto. Pero lo que parece guionado, es el último gol.

Por cómo se concibió y de qué manera, él se encargó de definirlo. Bienvenido sea, porque Dallas ha dejado de ser un mal recuerdo para el fútbol argentino.

Acá, en esta ciudad, Maradona se enteró del doping positivo del ’94 e inmortalizó aquella frase de “me cortaron las piernas”. -Volvamos al 22 de junio de 1986… -Yo tenía 22 años, guardé un montón de cosas de ese Mundial, trabajé con Diego después, hicimos notas a los 10 y 20 años del gol y escribimos un libro cuando se cumplieron 30 años… Es lindo ver cómo la cabeza de Diego iba recordando eso, manteniendo la esencia pero agregándole cosas… Pero, ¿querés que te cuente algo? -Dale… -Lo más novedoso de todo, es que yo no estuve en la cancha ese día... Yo había seguido a Alemania, Francia, Dinamarca, le hice notas a Platini, Rummenigge, Laudrup… Y cuando llegan los cuartos, me toca cubrir Alemania-México en Monterrey.

Entonces, al partido lo ví por TV. Y lo que vino después, fue fenomenal. -¿Por qué? -Porque me avisan de inmediato que debo unirme al grupo que seguía a la selección y me voy al Distrito Federal, a estar en la primera atención a la prensa después de aquel partido.

Entonces, viene Diego caminando, había un alambrado que nos separaba de él, me ve y me dice: “¿Qué haces acá?. Te leí desde que llegaste a México.

¿Cuántos partidos nuestros viste en la cancha?, ¿Ninguno, no?”... Imaginate el resto de los colegas, ¡me querían cagar a trompadas!

Entonces, Diego, que se iba, se da vuelta y me dice. “¡Qué cábala ni cábala!, ¡No nos paran! Y me alegra mucho verte… Eso sí, ¡no puede ser un placer reportear a Platini!” Y estol fue porque yo había titulado de esa manera la nota con el francés… Me lo reprochó hasta el último día… -¿Cómo definirías lo que pasó ese día del gol a los ingleses? -Ese hecho, ese partido, explica todo el mito Maradona… Incluso por encima del título del mundo. -Antes de empezar el Mundial, escribí una nota que titulé: “¿Cuál es el Messi que veremos en el Mundial?”.

Pero te confieso que no esperaba encontrarme con este Messi… -Yo tampoco me lo imaginaba… Me imaginaba un Messi dosificado, de 60 o 70 minutos y que por ahí no arrancara como titular… Asimismo, vimos a una Argentina apabullante y bailando a Brasil sin él y con una actuación estupenda de Thiago Almada, también vimos el triunfo en el Centenario ante Uruguay. Y todo eso era una buena noticia.

Y decíamos: dentro de esta carrera espectacular de Messi, que sea el final con la mayor armonía… Pero resulta que mete tres goles contra Argelia y ya nos vuelve a sorprender. -Sería demasiado suponer, más allá de los cinco goles en dos partidos, que podamos ver a su mejor versión… -El mejor Messi de todos los tiempos fue el de Qatar, aunque mis compañeros, como el Chavo Fucks, dice que fue el del Barcelona, en 2011. Hay cosas que no se miden por estadísticas, GPS, sino por impactos simbólicos.

Y él hizo que Dallas deje de ser una mala noticia o un mal recuerdo para los argentinos. Eso vale mucho, al menos para mí. -¿Qué ves de bueno y qué está faltando, hablando del equipo? -Yo creo que el resultado contra Austria nunca estuvo en riesgo pero ví un equipo que en el juego no fluyó.

Y el impacto anímico, del penal malogrado, se sintió más de la cuenta. No fueron diez minutos como lo expresó Scaloni, fue desde el penal hasta el gol.

O sea, casi 30 o más de 30. No fluyó