¿Messidependiente? La selección, entre el brillante presente de su capitán y la búsqueda de una mejor versión colectiva
KANSAS CITY (Enviado especial).- El inicio de Mundial de Lionel Messi dejó para Argentina mucho más que seis puntos. Confirmó su vigencia, su estado físico, su capacidad para decidir partidos y una voracidad goleadora que, incluso en la máxima exigencia de la Copa del Mundo, supera los números que traía en el cierre de la temporada de la MLS.
Messi, a un día de cumplir 39 años, sigue siendo el futbolista más desequilibrante de la selección campeona del mundo. Y ahí aparece una paradoja difícil de ignorar: mientras el capitán atraviesa el mejor inicio mundialista de su carrera, Argentina volvió a depender demasiado de él.Los números ayudan a explicarlo.
De los 22 remates de la selección en el torneo, 13 fueron de Messi y cinco terminaron en gol. Más de la mitad de las acciones de peligro tuvieron al rosarino como protagonista.
Detrás aparecen Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Nicolás González, con apenas dos intentos cada uno. Thiago Almada, Lautaro Martínez y Julián Álvarez suman uno.
La diferencia no sólo refleja el enorme presente de Messi; también, las dificultades de una selección que todavía no encontró demasiadas variantes ofensivas por fuera de su capitán.Ante Argelia, el rosarino apareció en varios pasajes en todo su esplendor y convirtió tres goles para atenuar una actuación menos convincente de lo que mostró el resultado. La selección sufrió más de lo esperado ante el buen manejo de pelota y la velocidad del conjunto africano y, con todo el peso del debut, le costó soltarse durante buena parte del partido.
Como tantas otras veces, Messi encontró la respuesta. Puso en ventaja a Argentina con un golazo y terminó de sentenciarlo en el segundo tiempo.Frente a Austria la historia tuvo varios puntos en común.
Argentina mostró una versión más sólida desde el aspecto defensivo y prácticamente no sufrió situaciones de riesgo, pero volvió a mostrar limitaciones para generar peligro. Messi incluso dio la ventaja de desperdiciar un penal, una situación que lo convirtió en el primer futbolista en fallar tres penales en la historia de los Mundiales, luego de los antecedentes frente a Islandia en 2018 y Polonia en 2022.
No obstante, volvió a levantarse. Marcó el primer gol, manejó los tiempos cuando el equipo más lo necesitó y cerró la noche con otro doblete.
Si bien en la acción del 1-0 intervinieron muy bien Thiago Almada y Facundo Medina, la selección apenas remató cinco veces al arco y por momentos estuvo por debajo de Austria en la posesión, algo poco habitual en el ciclo de Lionel Scaloni.El problema no es Messi, sino el protagonismo desmedido que volvió a tener en el juego. Porque si algo dejaron los primeros dos partidos es que el rosarino sigue siendo capaz de resolver partidos por su cuenta.
La duda pasa por cuánto puede acompañarlo un equipo que todavía no mostró el nivel de juego que tuvo durante buena parte del proceso.En Qatar, por ejemplo, Argentina dio un giro en medio de la competencia. Enzo Fernández y Julián Álvarez se ganaron un lugar y terminaron modificando la estructura titular.
Scaloni siempre tiene a mano aquel antecedente, aunque también apuesta por un grupo que ya demostró más de una vez que sabe reinventarse cuando las cosas no salen.Por eso, más allá de la intención de rotar algunos nombres frente a Jordania, el entrenador aprovechará el próximo partido para probar alternativas y buscar variantes que le permitan recuperar fluidez, claridad y consistencia en el juego.La derrota de Jordania ante Argelia le afirmó a Argentina el primer lugar en la zona, por lo que el partido del sábado en Dallas puede convertirse en un buen banco de pruebas de cara a lo que viene.Dentro del cuerpo técnico reconocen que el equipo aún no encontró su mejor funcionamiento y lo explican por distintos factores. Por un lado, la cantidad de jugadores que llegaron al Mundial con poco rodaje después de atravesar lesiones.
Por otro, algunos ajustes tácticos que obligaron a futbolistas de características creativas a asumir mayores responsabilidades defensivas, con más recorrido y obligaciones sin la pelota, algo que les restó lucidez y frescura en los últimos metros. Y también influye el nivel de los adversarios: si bien ni Argelia ni Austria pueden ser consideradas potencias, están entre las 30 mejores selecciones del ranking FIFA y suponen un desafío mayor que muchos de los rivales que Argentina suele enfrentar en amistosos e incluso en algunas fechas de las eliminatorias.Argentina todavía se encuentra en etapa de ajuste.
Durante varios pasajes de los partidos se vio a Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández intercambiar posiciones y conversar dentro de la cancha para acomodarse durante el juego. Alexis asumió el rol de volante central, una función que desarrolla habitualmente en Liverpool pero que hasta ahora había ocupado pocas veces en la selección.
De Paul tuvo apariciones clave ante Argelia pero, llamativamente, casi no tuvo influencia frente a Austria. Enzo dejó una imagen positiva en los dos partidos, aunque su rendimiento quedó algo eclipsado por el funcionamiento colectivo del equipo.Tampoco los delanteros terminaron de despegar.
Thiago Almada mejoró respecto de sus actuaciones anteriores y aportó movilidad, pero hoy aparece más como un futbolista de resolución que de construcción. Lautaro Martínez, titular en los dos partidos por la falta de ritmo competitivo de Julián Álvarez antes del Mundial, colaboró en la presión, trabajó para el equipo y llevó a cabo un importante desgaste físico, aunque lejos de convertir.
Ante Jordania, es probable que Julián tenga su chance, con la posibilidad de volver a ganarse un puesto que en la selección de Scaloni implica mucho más que marcar goles.La situación no representa una alarma, pero sí una cuestión que Scaloni sigue de cerca. Sobre todo porque, a medida que avance el torneo, los rivales serán cada vez más fuertes.
Incluso, con la posibilidad de cruzarse con selecciones como España o Uruguay en la primera instancia de eliminación directa. Mientras tanto, Scaloni disfruta de Messi como cualquier otro, pero también sabe que, si Argentina quiere volver a pelear por el título, no puede sostenerse solamente en su capitán.
Necesitará volver a parecerse al equipo que se consagró en Qatar, aunque para eso tal vez deba repetir una fórmula que ya le dio resultado: mover algunas piezas sobre la marcha.
Information from La Nación. Edited by: Noticias Today.
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