Hipocalcemia y neumonía, entre los motivos por los que las tortugas también necesitan ir al veterinario

Las tortugas terrestres pueden parecer animales resistentes, tranquilos y de cuidados sencillos, pero esa imagen puede llevar a infravalorar sus necesidades reales. Como ocurre con otros reptiles mantenidos en casa, muchas enfermedades avanzan de forma silenciosa y los signos visibles aparecen cuando el problema ya está desarrollado.
En estos animales, la apatía y la falta de apetito son dos señales frecuentes, pero también muy poco específicas, porque pueden estar presentes en patologías muy distintas. Sara Acebo, veterinaria especializada en animales exóticos y divulgadora a través de Exotips, señala que entre los problemas más habituales en tortugas terrestres están la hipocalcemia, las neumonías, las rinitis y las parasitosis intestinales.La hipocalcemia es uno de los cuadros más preocupantes.
Se produce cuando los niveles de calcio en los huesos están por debajo de lo normal y suele estar relacionada con errores de manejo. Acebo explica que"el animal tiene 'huesos de cristal' producido por una mala alimentación, probablemente poco variada y sin la suplementación necesaria".
A esa causa pueden sumarse otros factores, como una exposición insuficiente al sol o una falta de vitamina D3, necesaria para fijar el calcio, asimismo de posibles parásitos que interfieran en su correcta asimilación.El problema es que la falta de calcio puede avanzar durante mucho tiempo antes de que el cuidador perciba algo evidente. Cuando la tortuga presenta un caparazón o un plastrón blando, la enfermedad puede estar ya en una fase avanzada.
El animal tiene 'huesos de cristal' producido por una mala alimentación, poco variada y sin la suplementación necesaria"Suele detectarse por fracturas espontáneas o porque el animal deja de comer", detalla la veterinaria. "También puede observarse que el caparazón está blando y, en los casos más graves, la mandíbula apenas tiene fuerza para morder".La recuperación tampoco es rápida.
Acebo advierte de que "hay muchos que no lo superan y, los que sí, lo hacen luego de tratamientos muy largos de casi un año". "Las hipocalcemias se producen muy poco a poco y recuperar esa falta de calcio es muy costoso", insiste.
Por eso, la prevención mediante una dieta correcta, suplementación adecuada y acceso a radiación ultravioleta o sol seguro es fundamental en estos reptiles.Neumonía en tortugasLas enfermedades respiratorias son otro de los motivos de consulta en tortugas terrestres. Acebo diferencia entre rinitis y neumonía: "Las primeras son infecciones respiratorias de las vías bajas y segundas se dan en las vías altas".
Ambas pueden estar causadas por microorganismos como bacterias, hongos o virus, pero no se manifiestan igual. En la rinitis, el cuidador puede observar mucosidad en las narinas e incluso pequeñas pompas de moco al respirar.El animal respira con la boca abierta y estira el cuello para estirar las vías respiratorias e intentar coger el máximo de aireEn la neumonía, los signos suelen ser más graves.
La tortuga puede mostrarse apática, dejar de comer y presentar dificultad respiratoria. "El animal respira con la boca abierta y estira el cuello para estirar las vías respiratorias e intentar coger el máximo de aire", describe Acebo.
El tercer grupo de problemas frecuentes son las parasitosis intestinales. Según la veterinaria, suelen producirse "por la ingesta de huevos en zonas contaminadas o falta de higiene en el terrario".
Las parasitosis por nematodos, o gusanos redondos, son relativamente comunes, pero pueden convertirse en un problema serio si existe un sobrecrecimiento. En casos avanzados, los parásitos pueden llegar a verse en las heces o incluso en los vómitos.
"Si una tortuga vomita gusanos significa que su estado es gravísimo, aunque, por suerte, no es habitual", advierte Acebo.En esa línea, el seguimiento de las heces es especialmente importante porque permite detectar problemas antes de que el estado general del animal empeore. Acebo recomienda revisiones cada seis meses y observar siempre las deposiciones, ya que pueden ser el primer lugar donde se identifiquen parásitos.
El riesgo está en que la sintomatología se repite en muchas enfermedades. Por eso, Acebo insiste en que otros parásitos, como coccidios, tricomonas o giardias, son más problemáticos y conviene revisar las heces con frecuencia, "ya que la sintomatología que mostrarán puede cuadrar con todas las enfermedades en reptiles".
Information from 20 Minutos. Edited by: Noticias Today.
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