SANTA FE.— El proceso judicial por el crimen del cambista Carlos Alberto “Pelusa” Farías, asesinado en un local de la peatonal de la ciudad de Santa Fe en febrero de 2024, ingresó a una etapa de definiciones. La Oficina de Gestión Judicial (OGJ) programó la audiencia preliminar para los próximos 25 y 26 de junio, con una jornada final el 2 de julio, ante el magistrado Pablo Spekuljak.

Esta instancia es el paso previo y obligatorio para que la causa sea elevada al juicio por jurados , modalidad que permitirá que doce ciudadanos decidan la suerte del acusado, Augusto Joaquín Monzón. El bloque acusador está conformado por el fiscal Estanislao Giavedoni y el abogado querellante Martín Risso Patrón, quienes enfrentarán la estrategia defensiva del Dr.

Gustavo Abraham. Para los acusadores, la única resolución posible es la prisión perpetua, dado que consideran que el crimen fue ejecutado para garantizar el éxito de un despojo económico.

Acusación y evidencias La teoría del caso que sostendrá el Ministerio Público de la Acusación apunta a un “homicidio agravado criminis causa”. Según esta hipótesis, Monzón planeó el encuentro con Farías bajo el pretexto de un cambio de divisas para luego ultimarlo y borrar los rastros.

Farías, quien llevaba dos décadas operando en la esquina de San Martín y Tucumán, le había advertido a su familia sobre un “negocio importante” antes de desaparecer. Las cámaras de seguridad son una prueba de cargo fundamental: captaron a ambos ingresando al local de indumentaria “California Bay” a las 13.30 del 21 de febrero.

Dos horas más tarde, los registros muestran únicamente la salida del imputado. El cuerpo de la víctima fue hallado dos días después en el depósito del comercio, oculto bajo bolsas de ropa y con signos de haber sufrido una violencia desmedida.

En un pasillo cercano hallaron el morral del “arbolito” con apenas 200 dólares, cuando se sospecha que portaba una suma cercana a los 20.000 dólares. A este cuadro se sumó el hallazgo de sangre en el calzado de Monzón, cuyo cotejo genético confirmó que pertenecía a Farías.

La apuesta defensiva En la vereda opuesta, la defensa de Monzón buscará impugnar la calificación legal y proponer una visión distinta de los hechos. Con anterioridad, el Dr.

Abraham indicó que su objetivo en la audiencia preliminar será convencer al juez de que el suceso debe encuadrarse como un “homicidio preterintencional”. Bajo ese planteo, se sostendría que el fallecimiento de Farías no fue producto de un plan premeditado ni de una voluntad de matar, sino el resultado accidental de una discusión que escaló en violencia física y culminó con una caída fatal de la víctima.

Esta postura intenta eludir la pena de prisión perpetua, argumentando la ausencia de un dolo directo de muerte. No obstante, para la querella, esta versión es "incompatible" con la brutalidad de las lesiones descritas en la autopsia, que dieron cuenta de múltiples fracturas craneales provocadas por golpes con un objeto contundente.