Siempre se dice que la felicidad reside en las pequeñas cosas, y hay mucho de ese mantra en la obra de Carmen Laffón (Sevilla, 1934-Sanlúcar de Barrameda, 2021). Construida en buena medida a base de paisajes reales y escenas cotidianas, su pintura, especialmente la de su etapa de madurez, se regocija en esos cambios apenas perceptibles que, poco a poco, silenciosamente, van transformando aquello que conocemos hasta convertirlo en algo completamente diferente.

Una idea, la del ciclo y la serie, que articula la exposición que el Museo Thyssen de Madrid dedica a la pintora sevillana, Variaciones (hasta el 27 de septiembre), la primera gran monográfica luego de su fallecimiento. Seguir leyendo