El Alto, Bolivia. Policías y manifestantes campesinos se enfrentaron este domingo en la región de Cochabamba, en el centro de Bolivia y bastión del expresidente opositor Evo Morales, en medio del estado de excepción decretado por el gobierno del mandatario centroderechista Rodrigo Paz.

La medida, tomada el sábado, busca prohibir las protestas y los cortes de vías que se mantienen desde hace siete semanas por parte de sindicatos de obreros y campesinos que exigen soluciones a la crisis económica y a la venta de gasolina de mala calidad.Hasta antes del decreto de emergencia, las autoridades contabilizaban unos 50 bloqueos de carreteras en el país, pero para este domingo el número se redujo a 12 en Cochabamba, protagonizados por simpatizantes de Morales, mientras el resto de organizaciones firmaron acuerdos con el jefe de Estado. En el pequeño poblado de Llavini se registraron los primeros incidentes desde la entrada en vigor del estado de excepción, cuando decenas de uniformados llegaron para liberar una ruta vital que conecta con La Paz y El Alto, ciudades que enfrentan una fuerte carestía de combustibles, alimentos y medicinas, y hacia donde comenzaron a llegar centenares de camiones con gasolina y diésel.Los agentes despejaron la vía mientras los campesinos intentaban reinstalar el bloqueo con piedras y petardos de dinamita, ante lo cual la policía respondió con gases lacrimógenos.

Un conductor, Giovany Colque, relató que los manifestantes le arrojaron piedras, lanzaron dinamita contra su camión y lo amenazaron con quemar el vehículo, por lo que tuvo que pasar la noche con temor en la carretera. El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, aseveró que las rutas hacia Chile y Perú “están expeditas” luego de labores de desbloqueo y limpieza de escombros realizadas por policías y militares con apoyo de excavadoras, y destacó que había camioneros con sus vehículos detenidos desde hacía unos 50 días.La reanudación del tránsito de pasajeros y carga trajo alivio a la población. “Estamos viendo una ciudad de La Paz que está empezando a retomar esa tranquilidad”, expresó el gestor cultural Víctor Hugo Angulo, de 61 años, en un mercado callejero.

Paz logró el viernes un acuerdo con la poderosa Central Obrera Boliviana, mientras que campesinos del sindicato Túpac Katari anunciaron una reunión para el lunes y sus afiliados suspendieron sus protestas, por lo que solamente los aliados de Morales mantienen las acciones de presión.“De manera pacífica estamos logrando que las cisternas que estaban bloqueadas por esta gente desadaptada estén llegando”, declaró el ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco. Añadió que se hará una mejora del producto en la planta petrolera de Senkata y posteriormente se distribuirá a las estaciones de servicio, donde aún se observan largas filas de vehículos a la espera de combustibles.Paz ha recibido un firme respaldo político de Estados Unidos y de gobiernos conservadores de la región.

Este domingo, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, expresó su apoyo al mandatario luego de una reunión en Panamá con el canciller boliviano, Fernando Aramayo, al señalar que el organismo “apoya al gobierno electo constitucionalmente de Bolivia” porque no puede respaldar “ningún tipo de quiebre del orden constitucional”.El gobierno boliviano acusa a Morales de liderar las protestas, de recibir apoyo financiero del narcotráfico —sin presentar pruebas— y no descarta ordenar su captura. Morales, oculto en su bastión del Chapare ante una orden de detención por un caso de trata de una menor, respondió en una entrevista con una radio cocalera que se intenta implicarlo en el tráfico de drogas “por instrucción de Estados Unidos” y calificó al gobierno de Paz como “un tonto útil” de ese país.

El exmandatario expresó que no descarta ser arrestado y entregado a Washington.