Durante años nos han repetido que el SUV era la solución universal. Más espacio, una posición elevada y una imagen más moderna.

No obstante, basta convivir unos días con el BYD Seal 6 DM-i Touring (también se vende como berlina) para recordar por qué las carrocerías familiares nunca debieron desaparecer del radar de muchos compradores.La propuesta de BYD tiene bastante sentido en el momento actual. Mientras buena parte del mercado todavía mira con cierta desconfianza al coche eléctrico puro, los híbridos enchufables se han convertido en ese punto intermedio capaz de ofrecer lo mejor de ambos mundos.

Y este Seal 6 DM-i Touring parece diseñado precisamente para ese cliente que quiere olvidarse de la ansiedad por la autonomía sin renunciar a circular en eléctrico buena parte del tiempo.Estéticamente no busca llamar la atención a cualquier precio. Su diseño apuesta por líneas fluidas y una silueta elegante, favorecida por una caída del techo que incluso recuerda ligeramente a un shooting brake.

Con 4,84 metros de longitud, una anchura de 1,87 metros y una altura de 1,50 metros, sus proporciones están muy equilibradas. Asimismo, la aerodinámica se ha trabajado especialmente, con un coeficiente Cx de solo 0,28 gracias a elementos como las manillas enrasadas o el frontal de parrilla cerrada.Mucho espacio y calidadSin embargo, es en el interior donde empieza a justificar buena parte de su atractivo.

La sensación de calidad percibida es realmente buena. Los materiales tienen un tacto agradable, abundan las superficies acolchadas y los ajustes transmiten solidez.

No aparecieron grillos ni crujidos durante la prueba, algo que habla muy bien del nivel de fabricación alcanzado por BYD, porque en otros coches, aunque estén también nuevos, sí los encontramos.La pantalla central de 15,6 pulgadas monopoliza prácticamente todas las funciones, pero hay una diferencia importante respecto a otros fabricantes: funciona realmente bien. Es rápida, intuitiva y responde con agilidad.

Asimismo, incorpora una barra de accesos rápidos desplegable deslizando el dedo desde la parte superior, como en un smartphone, que permite desconectar determinadas ayudas a la conducción, modificar ajustes o acceder a funciones habituales sin tener que perderse entre menús interminables. Android Auto y Apple CarPlay completan un conjunto multimedia muy satisfactorio.El espacio disponible es otro de sus grandes argumentos.

Las plazas traseras son enormes, con muchísimo espacio para las piernas y una anchura más que suficiente para tres ocupantes. El maletero ofrece 500 litros de capacidad, ampliables hasta 1.535 litros abatiendo la segunda fila, con formas muy aprovechables y detalles prácticos como la trampilla para objetos largos o el doble fondo.Lo menos buenoSin embargo, no todo es perfecto.

La ubicación de la batería bajo el piso obliga a que el suelo quede más elevado de lo habitual. Eso condiciona la postura tanto delante como detrás, obligando a flexionar más las piernas.

En viajes largos puede llegar a fatigar, hasta el punto de tener que elevar bastante el asiento para encontrar una posición cómoda. Tampoco se entiende demasiado bien la ausencia de ajuste lumbar en unos asientos que sí cuentan con regulación eléctrica, calefacción y ventilación.MecánicaMecánicamente, el Seal 6 DM-i Touring Comfort combina un motor gasolina atmosférico de 1,5 litros con un propulsor eléctrico para desarrollar una potencia conjunta de 212 CV y 300 Nm de par.

Sobre el papel acelera de 0 a 100 km/h en 8,5 segundos, pero más allá de la cifra, lo que sorprende es el refinamiento general del conjunto.La suspensión prioriza claramente el confort sin resultar blanda en exceso. Filtra muy bien resaltos y badenes, permitiendo pasar por ellos sin rozar en ningún momento pese a sus 1.805 kilos de peso.

Al mismo tiempo, el chasis está mejor afinado de lo esperado. El coche se siente asentado, transmite seguridad y enlaza curvas con más aplomo del que cabría esperar en un híbrido enchufable familiar.También la dirección y el tacto del freno merecen una mención positiva.

Frente a otros híbridos enchufables chinos, donde ambos mandos suelen resultar artificiales, aquí ofrecen una respuesta bastante natural y fácil de dosificar.La batería Blade Battery de litio-ferrofosfato tiene una capacidad de 19 kWh y homologa hasta 100 kilómetros de autonomía eléctrica. En uso real, esa cifra es perfectamente creíble en determinados escenarios.

Más interesante todavía es el comportamiento cuando se agota la carga. Durante la prueba, con trayectos variados, montaña, ciudad y una conducción poco obsesionada con la eficiencia, el consumo se movió alrededor de los 5,5 l/100 km, sin superar los 6 l/100 km.

En esas condiciones, el coche fue capaz de recorrer aproximadamente 1.250 kilómetros con un depósito, una cifra sencillamente espectacular para un vehículo de este tamaño y que no recurre al diésel.Al final, la sensación que deja este BYD Seal 6 DM-i Touring es la de un coche extremadamente sensato. Cómodo, espacioso, eficiente y muy bien equipado.

Tiene detalles mejorables, como la postura de conducción o la ausencia de ajuste lumbar, pero cuesta encontrar otro híbrido enchufable familiar que ofrezca tanto por tan poco.PreciosEl BYD Seal 6 DM-i Touring arranca en 28.240 euros, aunque el que probamos nosotros, el acabado Comfort, tiene un precio de 37.290 euros con descuentos oficiales aplicados. Rivales como el Skoda Superb Combi iV o el Volkswagen Passat Variant eHybrid son alternativas muy válidas, pero también bastante más caras.

Y ahí está precisamente la gran virtud del modelo chino: ofrecer una experiencia convincente, práctica y refinada sin obligar a pagar más de la cuenta.