Zetak, apoteosis musical en San Mamés: nunca habíamos visto una cosa igual

Pello Reparaz no necesita ninguna casita en su lenguaje escenográfico, porque lo suyo no son cuatro paredes y un parterre, sino un universo entero. El día que los exégetas del conejo malote y la beata de Sant Esteve Sesrovires descubran la existencia de Zetak no van a tener, a poco que apliquemos el criterio de proporcionalidad, ni papel suficiente ni límites para el dichoso scroll.
Lo que ha sido capaz de concebir y materializar este navarro de 36 años, proveniente de una familia sin atisbo de tradición artística y que sigue viviendo en el mismo pueblito de 1.100 habitantes (Arbizu) que le vio crecer, no conoce parangón con cualquiera de los grandes espectáculos de la música popular que nos puedan venir a la cabeza, ni siquiera quienes acreditamos algún que otro trienio de antigüedad en ese hábito irrenunciable. Nos referimos a todo lo que tiene que ver con el concepto escénico, el desarrollo, la emoción sin descanso, esa inventiva para volarnos la cabeza y abocarnos a una pregunta de respuesta siempre inverosímil: cómo pueden estar aconteciendo, durante dos horas y 45 minutos, hasta entradísima la madrugada, toda esa avalancha de episodios asombrosos.Seguir leyendo
Information from El País. Edited by: Noticias Today.
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