El Mundial, Argentina, Messi, precios obscenos pero tribunas que rebalsan

SANTA FE.— Es muy difícil de entenderlo en un contexto de tantas quejas por el alto costo de las entradas. Porque si los estadios están colmados y el valor de las entradas es el que se comenta que piden por cada partido, estaríamos hablando de una recaudación formidable, incalculable.
Pero también se podría hablar de estadios vacíos, porque hasta para un norteamericano, los precios en cuestión resultan muy altos. Obscenos.
Inaccesibles. Por ejemplo, para el partido de este lunes, los valores rondaban en los 1.400 dólares .
Y nos cruzamos con un colombiano al que le reclamaban 3.000 para el partido con Portugal, o los brasileños que debían pagar 2.400 para el partido con Escocia, ambos en Miami . Un despropósito.
Hay dos grandes verdades: 1) la demanda es muy grande; 2) la gente está dispuesta a hacer el esfuerzo de pagar un precio que puede considerarse alto , porque sabe que está en un Mundial y que no debiera haber otro espectáculo futbolístico en el que los precios lo superen. Pero de ahí al absurdo de pagar cifras inalcanzables, hay un largo trecho que nadie está en condiciones de transitar. “Tenemos entradas para el partido del lunes, pero nos quedamos en Dallas y veremos si podemos ir también al del sábado”, le comentaba un pergaminense a El Litoral, a la salida del “rodeo”, un espectáculo típicamente texano, con sede en Fort Worth (la ciudad que dio origen a los cowboys) y que congrega a muchísimos turistas y norteamericanos, los primeros con la curiosidad de ver algo bien autóctono, y los otros, para disfrutar como suelen hacerlo los norteamericanos con sus costumbres.
Alrededor de 2.400 dólares es lo que se está pidiendo para el partido que jugaría la Argentina de Messi , en Miami , por 16avos de final, en el caso de salir primera del grupo. Será ante el segundo de la zona de España, Uruguay, Cabo Verde y Arabia Saudita, todavía con final incierto y lleno de interrogantes por los resultados sorpresivos de la primera fecha.
Estadios llenos, precios exorbitantes, escasez de entradas, incertidumbre y resignación en muchos compatriotas, de aquí y de allá, que quieren estar pero que no pueden. Esta es la realidad de un Mundial en el que el valor de las entradas es tan obsceno como prohibitivo, pero que muestra estadios rebalsados de público… Y esta vez, con campos de juego en perfecto estado.
La Copa América, por lo visto, sirvió de experiencia y de lección.
Information from El Litoral (Santa Fe). Edited by: Noticias Today.
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