La terapia hormonal sigue generando dudas y temor entre muchas mujeres, a raíz de la publicación de algunos estudios sobre sus posibles riesgos. No obstante, cada vez más especialistas insisten en que este tratamiento no debe verse como algo peligroso, sino como una herramienta que puede mejorar la calidad de vida durante la menopausia cuando está bien indicada y supervisada médicamente.Sofocos, insomnio, sudores nocturnos o irritabilidad son algunos de los síntomas que más afectan a las mujeres durante esta etapa.

Y aunque durante años asumimos que es lo que tocaba y no quedaba otra que aguantarse, ahora los expertos aseguran que no tenemos por qué vivir esta etapa con malestar.Para saber más sobre la seguridad de la terapia hormonal, hablamos con el doctor Rodrigo Orozco, especialista en menopausia y salud femenina, que nos explica que la evidencia actual y desmonta algunos mitos extendidos que aún siguen condicionando a pacientes y médicos.Lo que dice la evidencia científica sobre la terapia hormonalSegún explica Orozco, la evidencia científica actual es mucho más clara que hace unos años. "La terapia hormonal de la menopausia es segura cuando está bien indicada, en la mujer adecuada, con la dosis adecuada y con seguimiento médico", señala.Durante mucho tiempo, el miedo a las hormonas estuvo muy condicionado por estudios publicados a comienzos de los años 2000.

No obstante, hoy se sabe que muchos de esos resultados deben interpretarse con más matices. "No es lo mismo iniciar una terapia hormonal en una mujer de 51 o 52 años, sana, con síntomas importantes y cerca del inicio de la menopausia, que hacerlo en una mujer de más edad, muchos años después de la menopausia y con factores de riesgo cardiovascular, trombótico u oncológico", asegura.Para el experto en menopausia, la clave está en individualizar.

"En mujeres sintomáticas, menores de 60 años o dentro de los 10 primeros años desde el inicio de la menopausia, y sin contraindicaciones, el balance beneficio-riesgo suele ser favorable para el control de los sofocos, los sudores nocturnos, el sueño, la calidad de vida y la prevención de la pérdida ósea", comenta.Asimismo, el doctor lanza un mensaje de tranquilidad y recuerda que las vías transdérmicas y las dosis ajustadas pueden reducir algunos riesgos, especialmente en mujeres con mayor riesgo de trombosis.Cuándo sí y cuándo noEl doctor recuerda que la terapia hormonal no es una moda ni una solución para todas las mujeres, sino una herramienta médica que puede ser muy útil cuando existe una indicación clara. Suele recomendarse en mujeres con síntomas moderados o intensos de la menopausia, como sofocos, sudoración nocturna, insomnio, irritabilidad o un deterioro importante de la calidad de vida.

También puede ayudar en casos de sequedad vaginal, dolor en las relaciones o síntomas urinarios, sobre todo mediante tratamientos locales.Asimismo, tiene un papel importante en mujeres con menopausia precoz o insuficiencia ovárica prematura, ya que la falta de estrógenos puede afectar no solo a los síntomas, sino también al hueso, al sistema cardiovascular y a la salud general.En cambio, no debe utilizarse para adelgazar, rejuvenecer ni como una estrategia general de prevención si no hay una indicación médica. Tampoco está recomendada en algunos casos concretos, como determinados cánceres hormonodependientes, enfermedad tromboembólica activa, ictus, infarto reciente, hepatopatía grave o cáncer de endometrio no tratado.

Por eso, la valoración médica previa es imprescindible.Mitos sobre las hormonas que aún condicionanUno de los grandes problemas alrededor de la terapia hormonal sigue siendo la desinformación. Por eso, es tan importante desmontar algunos mitos.

"El primer mito es que todas las hormonas producen cáncer. Eso no es verdad", aclara el experto.Según explica, el riesgo depende de muchos factores, como el tipo de tratamiento, la duración, los antecedentes personales o el perfil de cada mujer.

Por eso insiste en la importancia de valorar cada caso de forma individual y evitar mensajes alarmistas.El segundo mito es pensar que la menopausia no debe tratarse porque forma parte de la vida de la mujer. "La menopausia es una etapa natural, pero natural no significa que no pueda generar sufrimiento", explica.El tercero es que la terapia hormonal solo sirve para los sofocos.

"Sirve para los sofocos, sí, de hecho es su indicación principal, pero también puede mejorar el sueño, la esfera sexual, el síndrome genitourinario, la calidad de vida y la salud ósea en mujeres seleccionadas", aclara.Y el cuarto mito, que sigue estando muy presente, es que "si empiezo, ya no podré dejarla nunca". No es así.

El tratamiento se revisa periódicamente, se ajusta, se puede reducir, modificar o suspender según la evolución clínica, las preferencias de la mujer y su perfil de riesgo.