El acusado de hacer más de 8.000 fotografías y vídeos a niños desnudos en las playas de Santander (Cantabria) y después crear pornografía infantil con Inteligencia Artificial (IA), será juzgado el próximo 1 de octubre de 2026. Esto nace luego de la audiencia preliminar reciente en la que él mismo se negó a admitir los hechos y a adaptarse a la pena de siete años de cárcel -tres menos de la pena que se solicitaba inicialmente- que le ofreció el fiscal y con la que se vuelve a enfrentar.De este mismo modo, el hombre deberá afrontar la petición de una década de prisión del ministerio público por fotografiar a menores de 16 años mientras se bañaban o jugaban en las playas y, luego de ello, guardar y manipular ese contenido para intereses sexuales en una nueva Audiencia Provincial de Cantabria.

Está procesado por un delito continuado de elaboración de pornografía infantil, otro de posesión de ese material y uno más de atentado a los agentes de la autoridad, por agredir a un policía cuando fue descubierto y trató de huir.El fiscal también le pide trece años de inhabilitación para ejercer la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento; 18 de inhabilitación para profesión o desempeño con menores y diez años de libertad vigilada.Según su escrito, el implicado acudió de forma reiterada a playas de la ciudad con varias cámaras suyas y, para "atender su propio ánimo libidinoso", captó imágenes y grabó a menores no identificados que estaban en la playa desnudos, "bañándose o jugando, ajenos a su presencia".Después, almacenaba los vídeos y fotos que "año luego de año" iba tomando en discos duros que guardaba en su domicilio. Junto a ese material también guardaba en el ordenador e igualmente "para su propio uso" otras imágenes en las que "se representaban de forma hiperrealista y confundible con la realidad menores de edad desnudos y posando provocativamente", fotografías creadas mediante Inteligencia Artificial y descargadas de Internet.Desde los Jardines de Piquío en el sardineroEn julio de 2024, el acusado fue una vez más a la playa de El Sardinero y desde los Jardines de Piquío trató de tomar imágenes de los menores y sus genitales.

No obstante, fue observado por un agente de movilidad que, luego de comprobar los hechos, avisó a la Policía Local de Santander.El sospechoso huyó al ser descubierto y se subió en un autobús, donde le encontraron los efectivos, que le requirieron para que se bajara del vehículo. Pero se negó, trató de borrar los archivos y, cuando un policía le quitó la cámara, reaccionó violentamente y le agredió.