Japón, el poder emergente que amenaza con hacer historia en este Mundial 2026

Monterrey se prepara para un duelo de alta tensión en la segunda jornada del Grupo F. Luego de rescatar un valioso empate ante Países Bajos, los Samuráis Azules buscan dar un paso definitivo hacia los dieciseisavos con una victoria sobre Túnez.Jugadores de Japón celebran el segundo gol frente a Países Bajos en la primera fecha del grupo F de la Copa Mundial de la FIFA Estados Unidos, México y Canadá 2026.ARIC BECKEREl reciente empate 2-2 con Países Bajos, en el que llegó a poner contra las cuerdas al combinado neerlandés en varios tramos del partido, confirmó algo que el fútbol asiático viene anunciando hace años, y es que Japón ya no es la cuota de relleno de los mundiales.
Es un poder organizado, con identidad propia, que quiere hacer historia en Norteamérica 2026.En Catar 2022, los Samuráis Azules vencieron a Alemania y a España, ambas excampeonas del mundo, en la misma fase de grupos. Y Colombia también guarda una espina clavada, pues el equipo al que goleamos 4-1 en Brasil 2014 nos amargó el debut en Rusia 2018, al derrotarnos 2-1 y convertirse en la primera selección asiática en vencer a una sudamericana en un Mundial.
Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de La SEDE (@lasede_ee) Con cada edición, Japón se vuelve un rival más incómodo. Para entender por qué, hay que mirar el camino recorrido desde su debut mundialista.
La primera vez que jugaron el torneo de selecciones de más alto prestigio fue en la edición de Francia 1998, luego de superar a Irán en una repesca.La experiencia fue dura, pues perdió sus tres partidos de la fase de grupos. Dos de esas derrotas fueron contra pesos pesados como Argentina y Croacia (0-1), pero la otra fue contra otro debutante como Jamaica (1-2).
En ese último partido Masashi Nakayama anotó el primer gol nipón en una cita orbital.En ese momento, la J. League —la liga profesional japonesa— apenas llevaba cinco años de existencia, pues su temporada inaugural inició el 15 de mayo de 1993.
Todos los convocados de aquel equipo militaban en el fútbol local. Su base eran jugadores de una liga que aunque era profesional, todavía estaba muy verde.
Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de La Camiseteria (@lacamiseteriaretro) Desde 1998, Japón no se ha ausentado de ningún Mundial. Fue anfitrión en 2002, junto a Corea del Sur, y de ahí en adelante ha clasificado con cada vez más holgura.
Para esta edición de 2026, los nipones fueron, de hecho, la primera selección del mundo en sellar su cupo. Lo hicieron el 20 de marzo de 2025, con más de una año de anticipación.El proyecto a largo plazo de los Samurais AzulesJapón apostó por desarrollar el talento desde la base y, después, exportarlo a las ligas más competitivas de Europa.
Esa apuesta empezó a mediados de los años noventa, cuando todavía era exótico ver futbolistas japoneses capaces de sostenerse en el continente sin ser figuras centrales, pero sí con continuidad.El caso más recordado es el de Hidetoshi Nakata, quien jugó varias temporadas en la Serie A italiana, vistiendo camisetas como las de Perugia, Roma y Parma, abriendo una puerta que antes parecía cerrada para el fútbol asiático. También de esa época aguantan una mención honorífica Shunsuke Nakamura y Junichi Inamoto.El proyecto que transformó estructuralmente el fútbol en Japón es el Plan de los 100 Años de la J.League, lanzado oficialmente en 1992.
Inspirado en modelos europeos, este plan estratégico se propuso profesionalizar el deporte desde la base, desvinculándolo de los equipos corporativos y conectándolo profundamente con las comunidades locales.La estrategia se centró en tres pilares fundamentales que fueron la creación de una infraestructura de estadios modernos, la formación obligatoria de academias juveniles en cada club y la meta audaz de albergar y ganar la Copa del Mundo para el año 2050, promoviendo una cultura deportiva activa en el país.Los frutos del proyecto nipónEste enfoque a largo plazo dio frutos históricos. Japón no solo coorganizó el Mundial de 2002, sino que se convirtió en una potencia asiática indiscutible, clasificándose consecutivamente a cada cita mundialista desde 1998 y exportando decenas de futbolistas de primer nivel a las ligas más competitivas de Europa.Si en aquella época ver a un japonés en Europa era la excepción, hoy hay más de 20 en las cinco grandes ligas.
De los titulares que enfrentaron a Países Bajos el pasado domingo en la primera fecha del Grupo F del Mundial 2026, todos militan en ligas europeas. También juegan en el viejo continente cada uno de los que ingresaron como emergentes, una muestra de cuánto cambió el panorama en apenas dos décadas y media.
Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por 日本サッカー協会(JFA)/日本代表/なでしこジャパン (@japanfootballassociation) Y eso que no todos los referentes de los Samuráis Azules recientes llegaron a esta cita. Kaoru Mitoma, del Brighton de la Premier League, se perdió el Mundial por una lesión en los isquiotibiales.
Tampoco estuvo Wataru Endo, volante del Liverpool y capitán del equipo, quien por un problema en el tobillo del que no se recuperó a tiempo. Takumi Minamino, del Mónaco, también quedó por fuera luego de sufrir una rotura de ligamentos.La generación que ilusiona a JapónAun con esas ausencias, Japón llega con figuras que sostienen el proyecto.
El portero Zion Suzuki, titular del Parma, ha sido una de las grandes revelaciones bajo los tres palos en los últimos años en la Serie A, y todo indica que la portería japonesa estará en buenas manos por un buen tiempo.Otro nombre que sobresale es Takefusa Kubo, quien lleva varios años en España, donde terminó su formación como futbolista y debutó profesionalmente. Domina el español a la perfección y es pieza clave del ataque nipón, tanto por punta como en una posición más centralizada para la construcción de juego.A ellos se suman otros futbolistas asentados en las ligas europeas, como Keito Nakamura, Daichi Kamada, Takehiro Tomiyasu, Hiroki Ito y Daizen Maeda, nombres que dan cuenta de la profundidad del plantel disponible para Hajime Moriyasu.Y hablando de Moriyasu, no es un detalle menor que él es el entrenador con más tiempo al frente de una selección entre todas las que participan en este Mundial.
Llegó al banquillo de su combinado nacional luego de el Mundial de Rusia 2018 y, desde entonces, ha sido el artífice de este proceso, llevando a los Samuráis Azules a octavos de final en Catar 2022 luego de vencer a Alemania y España en la fase de grupos. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por 日本サッカー協会(JFA)/日本代表/なでしこジャパン (@japanfootballassociation) Bajo su mando, Japón dejó de ser la selección simpática que perdía con dignidad y se convirtió en un equipo que compite de tú a tú con cualquiera.
Por eso, en este Mundial de Norteamérica, nadie debería sorprenderse si los nipones terminan escribiendo una página nueva en su historia.Ahora bien, este equipo tiene una deuda grande con su gente, pues tiene la nómina más fuerte de Asia, pero el título continental, el de la Copa Asiática, les es esquivo desde 2011. El proyecto nipón no solo tiene en el horizonte el meterse entre los ocho mejores de este certamen, sino recuperar el trono en su confederación.Por lo pronto, los Samuráis Azules irán a su segundo partido de este Mundial con buenas sensaciones y son amplios favoritos sobre Túnez, que en cambio, aterriza golpeado luego de la goleada 5-1 sufrida ante Suecia, un resultado que provocó la salida inmediata de Sabri Lamouchi y dejó al equipo africano en manos de Hervé Renard.
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Information from El Espectador (Colombia). Edited by: Noticias Today.
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