La vida después de 'El Rosco': cómo blinda 'Pasapalabra' la emoción de su prueba final

La televisión es rutina y, como consecuencia, los cambios suelen ser castigados. Al menos, un ratito.
Pasapalabra lo sufre cuando entrega el millonario bote y toca cambiar a los concursantes. El interés disminuye.
Hasta que la audiencia vuelve a empatizar con la nueva hornada de participantes. Los va conociendo día a día y va olvidando a los anteriores.
De ahí que los maestros de la tele recalquen que es un error traer ‘celebrities’ de otras ediciones cuando se estrena un programa nuevo. Sucede en concursos como Operación Triunfo.
Tirar del relamo de lo anterior es contraproducente. Porque, entonces, la nostalgia tapa la capacidad de descubrimiento de la audiencia.
Surgen las odiosas comparaciones y lo mitificado en el recuerdo frena la posibilidad de conocer lo que está por venir. Una realidad que afecta constantemente a la programación televisiva, así que nadie se atreve a modificar lo que funciona por miedo a un fracaso que siempre asoma.
Aunque en la vida no paremos de cambiar. Y quedarse paralizado también puede suponer quedarse atrás.
Pero, ahora, no ha quedado más remedio. Una sentencia ha dictado que Pasapalabra no cuenta con los derechos de El rosco.
Y Pasapalabra era El rosco, pero El rosco también era todo el clima previo de Pasapalabra: la atmósfera de reunión de amigos en la que apetece estar y que permite encariñarse con los participantes. En la mesa en la que están todos sentados a la misma altura, al igual que nos juntamos en el comedor de la abuela en fiestas de guardar y nos ponemos con las cartas, con el bingo o con los juegos de mesa.
En este entorno tan de andar por casa, el espectador tiene tiempo de sentir suyos a los concursantes. Incluso elegir favorito.
O manía, al más resabiado. Esa atmósfera de Pasapalabra se mantiene sin el círculo de letras que llegó a España en el año 2.000.
Antena 3 ha convertido el problema en oportunidad al introducir con naturalidad el cambio. La cadena tiene a su favor que posee los derechos de la dinámica que era el camino al éxito de El rosco.
Se mantiene la luminosidad del plató, la espontánea complicidad entre padrinos famosos, Roberto Leal y concursantes y solo se añade un nuevo colofón narrativo. No cuenta con el carisma a golpe de vista de El rosco, pero mantiene el duelo contrarreloj con el abecedario.
Para evitar susceptibilidades, para este nuevo juego, se han comprado los derechos de DallAZetA, un formato original de la tele suiza. Una prueba que no solo protege el duelo de conocimiento entre los dos participantes, sino que también amplia la épica.
Ya no basta con ir adivinando palabras después de escuchar su significado. Ahora, también, se ve en pantalla la definición y el número de letras a completar.
Como el juego del ahorcado o la propia Ruleta de la suerte, otro éxito en Antena 3. Y si no lo sabe, asimismo de decir ¡Pasapalabra! para pasar, el propio concursante puede pedir que le descubran una letra más a cambio de restar cinco segundos de su tiempo.
Así la prueba se diferencia de El rosco. Así es más imprevisible.
Por más complicada para los concursantes, pero con más pistas para el espectador que dispone con más claves en pantalla: la definición, el número de letras y un cronómetro que se va rellenando de color y que amplifica la tensión narrativa del paso del tiempo. El grafismo general mantiene los colores que son representativos del concurso (azulón y naranja) para que el espectador se perciba en su Pasapalabra, a pesar de que ya no está su rosco.
También la planificación de la realización cambia. Ya no se pueden comparar los dos roscos a la vez.
Pero se opta por una multipantalla dinámica para ir enseñando la tira del abecedario con las letras en verde completadas por los participantes. Javier Alonso y David Trigo, en su primer duelo, han sido cautos y han seguido la táctica que perpetraban con El rosco.
Aunque, a partir de hoy, podrán ser más estrategas, pues pueden ir adquiriendo letras a cambio de gastar segundos. Y cuando no sepan qué responder ya no esperarán en silencio para no arriesgarse, como sucedía habitualmente.
Situación que hacía al rosco más previsible.Lo mejor de esta nueva prueba, AlaZ, es que da más matices a un rosco que ya empezaba a dar síntomas de desgaste luego de 26 años desde su primera emisión en la tele en España. Lo peor es que El rosco era tan sencillamente visual que conquistó nuestro recuerdo para siempre.
Pero en televisión más importante que el juego es el clima que se crea antes, durante y después. Y Antena 3 y la productora ITV han blindado ese tono de Pasapalabra que transforma el programa en un lugar de reunión.
Eso lo tiene AlaZ igual que El rosco. La alegría de encender la tele para jugar todos juntos sin la susceptibilidad que reina en otros ambientes.
De ahí que Pasapalabra congrega audiencias millonarias por transversales en épocas de nichos de mercado: es la cordialidad del conocimiento en el que podemos participar todos. Incluso ver cómo se equivocan otros, mientras tú tenías la palabra en la punta de la lengua.
Information from 20 Minutos. Edited by: Noticias Today.
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