Por estos días, una grave acusación sacude a parte de la escena musical chilena. La empresa de distribución digital de música y entretenimiento FaroLatino -fundada en 1995 en Buenos Aires, una de las más relevantes del rubro y que se especializa en potenciar a nivel global el trabajo de artistas, sellos y creadores de contenido- interpuso una querella criminal en el 8° Juzgado de Garantía de Santiago en contra del ejecutivo Gabriel Franchi y de la compañía que representa, Tritono.

Los querellantes son abogados del estudio Gálvez Venegas Hess Navarrete.El motivo es descrito en el documento como delito reiterado de Administración Desleal y delitos en contra de la Propiedad Intelectual. La acción judicial se desprende de la llegada de FaroLatino a Chile: en mayo de 2021, la firma se instaló en Santiago con las mismas funciones de sus oficinas en, por ejemplo, Uruguay; o sea, prestar servicios de distribución digital, contactar y vincular a los artistas y creadores de contenidos con las plataformas digitales de difusión y empresas relacionadas del área, realizando las gestiones de promoción, administración, monetización y generación de recursos de contenidos, tanto de audio, video o videogramas.

Adicionalmente, presta asesoría y servicios en materia de protección de copyright, marketing, prensa, producción de contenido, editorial, publishing y booking, entre otros.FaroLatino Chile inició a operar con Gabriel Franchi a la cabeza, en el cargo de Country manager. En él recayó el liderazgo y las acciones más importantes de la firma. “Era la cara visible de la empresa en Chile y quien gestionaba personalmente las comunicaciones y negociaciones, asimismo de la suscripción y ejecución de los acuerdos y contratos con cada uno de ellos.

Para ellos Franchi era FaroLatino Chile y bajo esa convicción operaron desde el 2021 al 2024 sin problemas -al menos- aparentes”, describe el texto judicial.En ese mismo 2021, Franchi constituyó en paralelo la empresa Tritono, “para desarrollar actividades relacionadas con la industria editorial y de artes gráficas, la explotación de fonogramas y artes musicales, recaudación de derechos de autor y producción, entre otras”. En la práctica, desarrolló un giro muy similar al de FaroLatino.En su rol en esta última entidad, Franchi empezó a suscribir contratos con diversos artistas que involucraban desde la distribución digital hasta la fabricación de vinilos, asimismo de acordar “adelantos de regalías”, correspondiente a pagos anticipados efectuados a los artistas, a cuenta de los ingresos que se percibirían en el futuro por la explotación de sus creaciones.

Por ejemplo, lo hizo con la aplaudida banda penquista de rock, blues y rockabilly Julius Popper: ellos, entre otros puntos, le cedieron en exclusiva los derechos de propiedad del máster Si no cambio.Otro nombre que llegó hasta FaroLatino fue el rapero chileno NFX, quien firmó con la empresa para que esta se encargara de distribuir y monetizar sus contenidos en plataformas digitales, incluyendo YouTube, tanto en formato audiovisual como de solo audio, así como en otras plataformas similares. Esta autorización se otorgó con carácter exclusivo y con alcance mundial, limitada únicamente a la explotación digital.Procesos similares vivieron otros músicos como Jorge Delaselva -instrumentista que ha tocado con Pedropiedra y Jorge González-, Noche de Brujas y De Saloon.

Con esta última agrupación, FaroLatino cerró un trato para la fabricación, reproducción, promoción, distribución y venta del álbum De Saloon Grandes Éxitos, así como de los fonogramas que lo componen. Se estipuló que la primera edición sería de 500 unidades, y una vez agotadas, la firma podría fabricar nuevas copias.El inicio de los problemasPor otro lado, en 2022 FaroLatino celebró un acuerdo con Tritono en el que esta última se estableció como licenciante.

En virtud de ese trato, a Franchi lo vinculaba una doble relación contractual con FaroLatino, como empleado de la misma en su cargo de Country manager; y como representante precisamente de una de las licenciantes, su sociedad Tritono que le entregaba la exclusividad de su contenido a FaroLatino.Luego de asumir su jefatura en Chile, Franchi fue designado como Director general de contenidos de la empresa a nivel global. “No obstante, fue recientemente despedido por el incumplimiento de funciones y metas en este último cargo, que se vio reflejado en la constante caída de los ingresos globales, junto con un aumento desmedido de los costos, inversiones, gastos de marketing a cargo de su esposa María Quintana, adelantos otorgados a artistas sin ningún sustento y que resultaron irrecuperables para FaroLatino”, dice el documento legal.El mismo texto establece que a partir de ahí aparecieron hechos constitutivos de delito, “cometidos a partir del abuso de confianza en el ejercicio del cargo y la realización de conductas tendientes a perseguir y favorecer sus propios intereses y los de su empresa, en detrimento de FaroLatino”, establece el escrito.Una auditoría arrojó, por ejemplo, que FaroLatino Chile sufrió un grave detrimento en sus ingresos, mientras que Tritono -la otra compañía de Franchi- en el mismo lapso creció un 109%.¿Cómo se explica ello? Según la acción judicial, Franchi llevó a cabo adelantos de regalías a artistas poco rentables o que mantenían deudas con FaroLatino, omitiendo realizar acciones tendientes a recuperar lo asignado por esos conceptos.

Asimismo, “engañó” a clientes de Farolatino para favorecer a su empresa Tritono, como Julius Popper o NFX, a quienes les habría dicho que firmaran con su compañía por tratarse de un ala discográfica de FaroLatino, lo que, según establece el texto, no es cierto. La arremetida legal habla de “acuerdos fraudulentos”.

Por otro lado, Tritono habría “engañado” a Julius Popper al fabricar 500 vinilos, apropiándose de los derechos de producción que tenía en forma exclusiva FaroLatino, asimismo de usar fonogramas de propiedad de la misma, en una producción para la que no estaban autorizados. “Este hecho, asimismo perjudicó directamente a la banda, quienes no han recibido el pago de los ingresos obtenidos a partir de la venta de vinilos”, dice el escrito.El documento sigue: “Gabriel Franchi, quien conocía perfectamente los contratos suscritos por Julius Popper con FaroLatino y las implicancias de los mismos, convenció de manera dolosa a la banda para volver a grabar 2 fonogramas (canciones) en Santiago, de un disco que se había producido recientemente bajo licencia de FaroLatino Argentina (gestionado por él mismo). Lo que los artistas desconocían era que esa grabación en Santiago se hacía para Tritono y no bajo el sello FaroLatino”.A través de lo que se califica como un “engaño”, Franchi logró apropiarse de los fonogramas Juzgue y La Innombrable, cuya licencia le pertenecía a FaroLatino, quedando finalmente bajo licencia de Tritono.Un ejercicio doloso similar habría acontecido con NFX, a quien comprometió en producir 50 canciones en favor de Tritono, también recalcándole que se trataba de la discográfica de FaroLatino.

El hecho causó serios daños patrimoniales en el artista, quien se ha visto privado de recibir ingresos por parte de su trabajo debido a que su contenido figura con dos titulares, lo que provoca un conflicto de copyright. Franchi, por otro lado, lo habría hecho suscribir un documento en que el artista se comprometía a devolver el financiamiento otorgado.Situaciones parecidas habrían ocurrido con el artista colombiano Jessi Uribe y con el trío nacional De Saloon, a quienes no les pagó regalías por la venta de vinilos.En conclusión, en su rol de jefatura en FaroLatino, Franchi habría desviado parte importante de ese patrimonio a sus empresas relacionadas, como Tritono.

El texto concluye: “Es decir, a Franchi se le pagaba un sueldo por FaroLatino, pero en la práctica, las gestiones que realizaba, los negocios que concretaba, los servicios que prestaba y los ingresos que percibía iban a parar -en su totalidad o al menos en una gran parte- a su empresa Música y Entretenimiento (Tritono), en directo perjuicio de FaroLatino, a espaldas de ésta y bajo engaño de los mismos artistas quienes actuando de buena fe, y con el mismo Franchi de forma continua en el tiempo, jamás sospecharon lo que verdaderamente ocurría”.