Paraguay es un país de emigrantes. Pero los números muestran otra cara: la de un país que también recibe, y que lo que recibe llega, en promedio, mejor formado y con mejor pago que la fuerza laboral local.

No obstante, no es un fenómeno exclusivo del Paraguay. El informe del BID resume que en la mitad de los nueve países analizados los extranjeros ganan más que los nativos.

Paraguay aparece con una diferencia de US$ 227/mes, junto con México US$ 403, Panamá US$ 282, Uruguay US$ 45, Ecuador US$ 101 y Perú US$ 23. El Censo Nacional de Población y Viviendas 2022, analizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), registró 156.804 extranjeros residiendo habitualmente en el país, el 2,6% de la población total.

Una cifra pequeña en términos demográficos, pero con un perfil que llama la atención. “Si bien históricamente la inmigración estuvo vinculada principalmente a países vecinos, en los últimos años se registra una mayor diversidad de orígenes y una presencia creciente de profesionales, estudiantes universitarios y trabajadores calificados”, explicó a ABC Negocios Iván Ojeda, director nacional del INE. Los datos surgen de dos estudios: “Una mirada a los movimientos migratorios en el Paraguay”, del investigador Sebastián Bruno, y el informe “Migración Interna e Internacional”.

Según ambos, los extranjeros residentes tienen en promedio cerca de 12 años de estudio, por encima de la población no migrante. Los argentinos son el grupo más numeroso (41,5% del total), seguidos por los brasileños (33,2%), aunque con un cambio de perfil: el director de Migraciones, Jorge Kronawetter, indicó que la mayoría de los brasileños que llegan hoy ya no son estudiantes, sino comerciantes y emprendedores.

A esos dos grupos tradicionales se suman cada vez más venezolanos, españoles y alemanes. El dato que más debería llamar la atención viene de un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre migrantes y mercado laboral en América Latina y el Caribe: en Paraguay, los extranjeros perciben en promedio US$ 227 más por mes que los trabajadores nativos, una de las brechas más altas de la región, luego de México.

El mismo informe ubica a Paraguay entre los cinco países —junto a Uruguay, México, Panamá y Perú— donde los inmigrantes ocupan puestos altamente calificados con más frecuencia que los nativos, con diferencias de entre 4 y 14 puntos porcentuales. Es la otra cara de los 12 años de estudio promedio: no se trata solo de formación en papel, sino de ingresos y posiciones que efectivamente reflejan esa formación.

Del total de inmigrantes registrados en el Censo, 79.482 están ocupados laboralmente, lo que representa el 28,1% de la población ocupada del país considerando migración interna e internacional. Los inmigrantes participan principalmente en sectores como servicios, comercio, actividades empresariales y educación superior.

Asimismo, mantienen una presencia importante en determinados segmentos del agronegocio y actividades primarias, especialmente en departamentos con fuerte influencia de comunidades brasileñas. Geográficamente, los departamentos Central, Itapúa, Alto Paraná y Asunción concentran la mayor presencia de población extranjera, según Ojeda.

Más allá del título universitario, lo que estos trabajadores traen es experiencia internacional, redes de contactos transnacionales y manejo de idiomas —portugués, castellano, alemán, inglés—, capacidades cada vez más demandadas en un entorno de negocios globalizado. “Existe un importante potencial para la transferencia de conocimientos, la difusión de prácticas empresariales innovadoras y la incorporación de nuevas capacidades productivas”, apuntó Ojeda. Si el Censo 2022 es una fotografía, los datos de 2025 muestran que la película sigue corriendo, y más rápido.

Según Migraciones, Paraguay recibió 47.687 solicitudes de residencia de extranjeros durante 2025, prácticamente el doble que el año anterior. Para Ojeda, esto confirma una tendencia de fondo: la emigración paraguaya se frenó, el país retiene mejor a su población y registra más retornos. “Paraguay se consolida gradualmente como un destino atractivo para trabajadores calificados, emprendedores y estudiantes extranjeros, un fenómeno que contribuye a fortalecer el desarrollo económico y ampliar las oportunidades de crecimiento del país”, aseveró.

El panorama no está libre de fricciones. Los principales obstáculos para que ese capital humano se integre del todo: regularización migratoria y documental, reconocimiento de títulos profesionales obtenidos en el exterior, adaptación a la normativa laboral local e integración cultural y lingüística.

A esto se suma un dato que contrasta con el resto: pese a tener, en general, mejores condiciones de vida y mejores sueldos, los migrantes encuentran más dificultades relativas para acceder a una vivienda propia. Son los frentes donde, según los investigadores, deberían enfocarse las políticas públicas si Paraguay quiere capitalizar mejor este flujo.

Para las empresas, mientras tanto: el talento calificado ya está llegando, gana más y rinde más. La pregunta es si las empresas paraguayas están mirando ese mercado, o siguen reclutando puertas adentro.