El arte de la claudicación

Como suele suceder con Donald Trump, los objetivos eran desmesurados y a la vez irrealizables. Al iniciar el 28 de febrero, junto a Israel, la guerra contra Irán, el presidente estadounidense pretendía acabar con el programa nuclear de la República Islámica.
Envalentonado por la intervención en Venezuela a principios de año, pensaba tomar el control de la industria petrolera. Pero sus ambiciones iban más allá.
Trump hablaba de un cambio de régimen y pretendía restablecer la capacidad intimidatoria de la primera potencia mundial. Unas semanas después de los primeros bombardeos, proclamó que la única salida sería una “rendición incondicional” de los ayatolás.
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Information from El País. Edited by: Noticias Today.
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